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Cáncer de pulmón: tipos, tratamiento y esperanza de vida

Según las cifras manejadas en el portal web aecc.es, el cáncer de pulmón es el más habitual en todo el planeta, así como también son frecuentes los fallecimientos ocasionados por esta enfermedad. 

Manifestado sobre todo en las personas fumadoras, el cáncer de pulmón perjudica a los órganos encargados del proceso respiratorio, de modo que si es diagnosticado tardíamente sus efectos pueden ser muy adversos.    

Conocer los tratamientos disponibles, en caso de padecerlo, así como estar al tanto de los hábitos, prácticas y sustancias que pueden originar el cáncer pulmonar, cooperaría tanto en combatirlo como en prevenirlo, respectivamente.  

Causas del cáncer de pulmón 

El principal motivo asociado con el cáncer de pulmón es fumar cigarrillo. El humo emanado de quienes fuman contiene sustancias sumamente tóxicas que tienen como destino los pulmones de los fumadores y no fumadores, una vez que inhalan el aire. 

La exposición a sustancias perjudiciales como el radón, proveniente del radio, o el asbesto, material empleado en los techos de viviendas y derivado del aminato, se hallan ligados a la aparición de este tipo de cáncer.

Los no fumadores pero que se desenvuelvan en ambientes laborales como minas que exijan el contacto con determinados elementos químicos o minerales radioactivos, pueden hallar en esos lugares detonantes de cáncer pulmonar.

Otro motivo coadyuvante en el desarrollo de este tipo de cáncer es el hecho de haber padecido afecciones pulmonares como tuberculosis o neumonía, cuyas consecuencias en los pulmones son o fueron considerables.  

Tipos de cáncer de pulmón 

Identificar el cáncer de pulmón que se padece es de gran utilidad para que el especialista elija el tratamiento más idóneo para combatirlo. La clase de células afectadas por el tumor será la guía para dar con el tipo de cáncer.

Existen dos principales tipos de cáncer pulmonar: el de células pequeñas o microcítico y el de células no pequeñas, el cual agrupa a una variedad más amplia como carcinoma escamocelular o carcinoma adenoescamoso. 

El cáncer pulmonar microcítico suele aparecer tanto en fumadores como en ex fumadores. Aunque es menos habitual, su impacto es altamente ofensivo, dado que cuenta con una tendencia a hacer metástasis en menor tiempo que el cáncer pulmonar no microcítico. 

Por su parte, el cáncer pulmonar de células no pequeñas afecta, lógicamente, tanto a fumadores y exfumadores, como a personas no fumadoras o fumadores pasivos. Su velocidad de expansión fuera del pulmón no es tan rápida pero es el tipo de cáncer más frecuente. 

Consecuencias del cáncer de pulmón 

Por tratarse de un cáncer que estropea e interviene en la actividad respiratoria, condición para existir, sus secuelas, como es de esperar, pueden llegar a ser demoledoras. 

En primer lugar, al someterse al tratamiento indicado según el tipo y la etapa del cáncer, la persona enferma será objeto de efectos secundarios derivados de los medicamentos o la radiación. Sobresalen: pérdida de peso, caída del cabello, náuseas y sensación constante de cansancio.

Además de la amplia posibilidad de que el cáncer pulmonar se extienda a otros órganos (haga metástasis) otras consecuencias son: dificultades respiratorias; insuficiencia cardíaca, especialmente; osteoporosis y la muerte.  

Tratamientos del cáncer de pulmón 

En atención a la fase en la que se encuentre el cáncer pulmonar y al tipo, los especialistas evaluarán la pertinencia de los tratamientos. La cirugía suele ser un procedimiento bastante común en muchos tipos de cáncer dado que busca extirpar las células cancerosas contenidas en un tumor. 

Ante el cáncer de pulmón es posible ejecutar varias prácticas quirúrgicas. Una es la lobectomía que consiste en extraer un lóbulo del pulmón, siempre y cuando ambos pulmones gocen de buena salud. Otra opción es llevar a cabo una resección sublobar, la cual es recomendada para extirpar tumores muy pequeños ubicados en áreas específicas. 

Y si los tumores cuentan con un gran tamaño o se hallan junto a arterias o a la vena pulmonar se pondrá en marcha una pneumonectomía, técnica que ameritará la extracción total del pulmón. 

Otras de las posibilidades para batallar contra el cáncer pulmonar es la terapia por radiación. A través de haces altos de energía se busca eliminar las células dañinas. 

Son varias las funciones de la radioterapia frente a esta enfermedad: aminorar el tamaño del tumor antes de proseguir con la cirugía; detener la invasión de células cancerígenas hacia otras regiones y acabar con los residuos cancerosos que hayan quedado después de una operación. 

A estos dos tratamientos se agrega la quimioterapia, cuya función es destruir o detener la formación de nuevas células cancerosas mediante medicamentos. Ya sea a través de un catéter o por vía oral, estas sustancias son soluciones para aquellos casos en los que la cirugía no puede practicarse o como complemento de la misma. 

Ante el cáncer pulmonar de células no pequeñas, la quimioterapia es sobre todo recomendada cuando el cáncer ha alcanzado el pecho o al segundo pulmón. 

Por último, la medicina alternativa supone una opción ante el desacuerdo con los tratamientos tradicionales. La misma comprende: bebidas a base de hierbas, regímenes alimenticios, infusiones, altas dosis vitamínicas o terapia con imanes, entre otros. Pero como su efectividad no está demostrada es preciso, primero, consultar con el médico. 

Esperanza de vida 

Los cálculos reflejan, en líneas generales y sin detenerse en aspectos como edad, tipo de cáncer pulmonar o fase en la que se encuentra cuando es diagnosticado, que en la tasa de supervivencia a 5 años, el porcentaje de personas con cáncer de pulmón es de 19%, después de haber sido detectado. Esto según lo esbozado en el portal web cáncer.org.

A su vez, dicha cifra varía según el género. Así, en el mismo tiempo de supervivencia (5 años) 16% correspondería a los hombres y 22% a las mujeres. 

¿Cómo podemos prevenir el cáncer de pulmón? 

La mayoría de las veces cuando se pretende prevenir alguna enfermedad lo más natural es evadir los motivos que la originan. Así, ante el deseo de no padecer cáncer de pulmón lo más sensato es que deje de fumar o evite hacerlo. Al mismo tiempo, si usted no es fumador,  procure alejarse del humo del cigarro.  

En caso de que condiciones laborales requieran la manipulación de sustancias tóxicas o materiales como asbesto, use medidas de protección y seguridad, para disminuir efectos como irritación de los pulmones. 

También, debido a los altos niveles de toxicidad del gas radón, es aconsejable realizar pruebas para indagar si existe en su vivienda. 

Tanto las consecuencias padecidas a partir del cáncer de pulmón como los efectos colaterales producto del tratamiento, comprometen seriamente la salud. Al ser los pulmones los delegados de la acción respiratoria, resulta casi un crimen atentar contra ellos. 

Es por ello que eliminar el hábito de fumar, no sólo brindaría salud y bienestar a todo el sistema respiratorio sino que además constituiría una muestra de respeto hacia quienes le rodean. Es sabido que los fumadores pasivos, o no fumadores, al entrar en contacto con el humo emanado corren el riesgo, también, de desarrollar cáncer de pulmón.     

Si bien este tipo de cáncer suele manifestarse en personas fumadoras que superan los 50 años de edad es muy probable que, justamente, debido al factor etario la persona ya posea otras afecciones pulmonares, lo cual complicaría el pronóstico, e incluso, podría inhibir una posible y tal vez necesaria cirugía. 

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