lunares tipos

Tipos de lunares y cómo identificarlos

Tener lunares es casi un lugar común en la población, quizás tan habitual que poco reparamos en los mismos. Y aunque muchos de ellos no representen ningún peligro para la salud, sí debemos estar alerta y vigilantes a ciertos cambios en ellos que pudieran ser signo de un mal indicio.

De allí que a continuación te presentemos los diferentes tipos de lunares que existen, además de todo aquello que debes tener presente para identificarlos. No olvidemos que a través de ellos el melanoma, que es un tipo de cáncer de piel también es una posibilidad latente. 

Diagnóstico 

Por lo general el diagnóstico va a depender de las características que presenten los lunares. Los lunares comunes como los nevos displásicos (de mayor tamaño y regularmente congénito) no representan mayor peligro de convertirse en melanoma. Aunque en cantidades excesivas, más de 50 lunares comunes y más de 6 displásicos podrían convertirse en un factor de riesgo.

Por lo que conviene, si tenemos estas características mantenerlos vigilados para estar atentos a modificaciones significativas que se puedan dar en ellos. Y así poder informar al dermatólogo, médico especialista en todo lo relacionado con la piel. 

Lunares benignos y comunes 

También denominados clínicamente como nevus o nevo, por lo general y afortunadamente los lunares comunes no son malignos. Éstos son considerados como tumores benignos, asociados al crecimiento natural de la piel y relacionados con una aglomeración de las células involucradas en la pigmentación de la misma (melanocitos).

Presentes incluso desde el nacimiento y otros tantos que se pueden originar hasta los 40 años, estos lunares se caracterizan por ser pequeños puntos marrones oscuros que se forman en la piel. 

Llegan a medir menos de 5 milímetros de ancho, lo que ilustrativamente equivale a ver el tamaño del borrador del lápiz, son por lo regular ovalados o redondos claramente definidos, de superficie lisa. Buena parte de ellos se ubican de la cintura para arriba, en zonas que son expuestas al sol.

 ¿Puede un lunar convertirse en melanoma? 

Aunque muy raras veces, un lunar sí podría convertirse en melanoma.  A partir, sobre todo,  de ciertos factores de riesgo, como por ejemplo tener más de 50 lunares comunes o más de 5 nevos displásicos.

¿Qué es el melanoma y cómo se diagnostica? 

Conocido como la forma más común de cáncer de piel, el melanoma tiene su origen en células dañinas que empiezan a reproducirse sin control en los melanocitos. Su gravedad radica en que al explayarse los melanocitos por toda la piel, las células dañinas pueden rápidamente extenderse a otros órganos del cuerpo, como el cerebro, hígado o pulmones.

Debemos aclarar que el melanoma puede surgir a partir de un lunar común o un nevo displásico, que suele ser de mayor tamaño o sencillamente a partir de una zona de la piel en apariencia normal.

Su ubicación puede variar tanto en hombres como mujeres, así como también si se es de piel oscura o muy blanca. Por ejemplo, es frecuente que en hombres se encuentren en la espalda, cuello y cabeza, mientras que en las mujeres suele verse en la espalda y en las piernas.

Aunque las personas de tez oscura tiendan a tener menos probabilidades de padecer melanomas, cuando esto sucede, es posible visualizarlos en las plantas de los pies y debajo de las uñas.

La forma más usual para diagnosticar el melanoma es a través del análisis de un tejido que el médico vea sospechoso. Para lo cual se deberá extirpar parte de una muestra de piel que será llevada a un laboratorio. 

Signos de lunares malignos 

Algunos signos en los lunares que pueden revelar información sobre un posible melanoma son: cambios en su forma, color o textura; además de que pudiera producir comezón, dolor, sangrado y en algunos casos pueden palparse, inclusive, pequeños bultos o piel corrugada. 

¿Cómo identificar lunares peligrosos? 

Los lunares malignos suelen ser identificados con mediana facilidad debido a que pueden ser diferenciados de los que no lo son. Existe para tal fin la regla “ABCDE”, en la que cada letra representa un rasgo a tener en cuenta.

La letra “A” denota la asimetría. Si dividimos el lunar en dos, notaremos que una parte del mismo no es igual a la otra. Mientras que la letra “B” indica borde, éstos pueden ser irregulares, borrosos o desiguales.

Asimismo, la letra “C” va con el color, disparejo, muchas veces con zonas grises, rosadas y hasta azules. Por su parte, la “D” representa el diámetro, los melanomas tienden a ser mayores a 6 milímetros en su anchura (más grande que un borrador de lápiz).

Por último, tenemos la letra “E” que simboliza la evolución. Los lunares tienden a cambiar con frecuencia en un corto período de tiempo, hacerse más grandes, por ejemplo. Así como producir nuevos síntomas.

¿Por qué aparecen nuevos lunares en la piel? 

La mayoría de los lunares que tenemos viene con nosotros desde la niñez o adolescencia; sin embargo, incluso, cuando nos encontramos alrededor de los 40 años podemos ver como siguen apareciendo.

Los lunares siguen apareciendo porque  aún los melanocitos pueden crecer en aglomeraciones. Hay factores que pueden detonar esta alteración en la epidermis, como por ejemplo, los rayos ultravioleta o UV y el uso de camas o lámparas de bronceado.

¿Por qué aparecen puntos rojos? 

Los puntos rojos, clínicamente denominados como angiomas, son pequeñas dilataciones color rubí que se deben a la acumulación de melanina (sustancia que produce la coloración de la piel). Los mismos empiezan a manifestarse sobre todo en las extremidades superiores y hasta después de los 40 años.

Siguiendo al portal web cuidateplus.marca.com, su aparición está asociada a causas como el envejecimiento natural de la piel y factores hereditarios. Si bien no hay nada que podamos hacer para evitar que aparezcan, no debemos preocuparnos, pues no se consideran un riesgo para la salud.  

No obstante, al igual que sucede con los lunares en general, lo más recomendado es observarlos por si presentan cambios, tales como crecimiento excesivo o comezón.

Prevención 

Si bien nos da la vida, uno de los principales agentes que nos puede producir estas lesiones cutáneas es el sol en exceso. Por lo que la primera recomendación es protegernos del mismo, sobre todo en las horas en que está más fuerte, esto es entre las 10:00 a.m. y las 04:00 p.m.

Entre otras recomendaciones podemos utilizar bloqueadores solares, así como también camisas manga larga, sombreros, gorras y sombrillas para resguardarnos del astro rey. 

Otro de los llamados consiste en evitar las cámaras y lámparas de bronceado, ya que se ha observado una mayor incidencia en casos de melanoma, a partir del uso de estas prácticas.  

Por último, resulta aconsejable familiarizarte con la ubicación de tus lunares y los patrones que tienen para, de esta manera, percibir si surgen alteraciones que deban contarse al dermatólogo. 

Muchos de los lunares que tenemos no presentarán ningún riesgo a lo largo de los años. Son células que crecen y se desarrollan. Sin embargo, conviene prestar atención a los cambios que se produzcan en ellos para reconocer a tiempo algún indicio de células cancerígenas.

Con el propósito de controlar y menguar la aparición de lunares, así como la posibilidad de contraer melanoma, debemos hacer énfasis en proteger nuestra piel en especial de los rayos UV del astro rey. 

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