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¿Cuáles son las causas de los bultos o nódulos en el cuello?

Bien puede suceder que mientras nos veamos en el espejo lleguemos a observar un pequeño bulto en el cuello, por lo que resulta obligatorio conocer las posibles causas que lo pueden originar, así como las medidas inmediatas que debemos tener en cuenta para solucionar esta situación.

¿Qué son los nódulos o bultos en el cuello?  

Perceptibles a la vista, estos bultos en el cuello están conformados por pequeñas partículas que se han aglomerado, poseen ciertas características, se localizan en diferentes partes del cuello y según el portal mejorconsalud.com pueden ser el resultado de diversas afecciones. 

¿Cuáles son sus causas? 

Infección: En un porcentaje bastante alto estamos en presencia de una inflamación de los ganglios linfáticos, la cual es producida por una infección, sea esta viral o bacteriana. Revela casos como el resfriado común (dolor de garganta), amigdalitis, otitis y problemas relacionados con las encías y dientes. 

Bocio: Otra de las causas de nódulos en el cuello son los problemas con la glándula tiroidea, como por ejemplo el bocio, que es un aumento de volumen en el centro del cuello y que, generalmente, no representa mayores dificultades. 

Contractura: Una posible razón son las contracturas en el cuello que suceden cuando, tras un mal movimiento, el músculo no consigue volver a su estado normal.

Quiste: También podemos estar en presencia de un quiste, producto de dificultades con las glándulas salivares, aunque también pueden ser hereditarios.

Cáncer: Otra causa, y la más alarmante de que aparezcan nódulos en el cuello, es el cáncer, tanto de cabeza como de cuello. Asimismo, puede ser el resultado de esta misma afección en otra parte del cuerpo, pues al llegar a la etapa de metástasis los ganglios linfáticos se ven altamente afectados. 

Tipos de bultos en el cuello 

Podríamos clasificar los tipos de bultos en el cuello según ciertas características, como  lugar donde aparece, tamaño, consistencia y  grado de dolor al tacto.

Es entonces que, si el nódulo es de características blandas, laterales en el cuello y duele al tacto, lo más seguro es que se trate de infección. Mientras que el producido por la tiroides surge en la región anterior al cuello el tamaño, varía y no produce dolor sino cuando se infecta.

Si hablamos de una contractura, será de consistencia pétrea y sumamente doloroso al tacto. 

Los quistes sebáceos pueden ubicarse en cualquier parte del cuello, miden pocos centímetros y no causan dolor. 

Por último, están los producidos por el cáncer, son de sólida consistencia y no duelen cuando se les presiona.

Síntomas de los ganglios o nódulos en el cuello 

Una vez reconocidos los tipos de nódulos y las posibles causas que los originan tendremos que evaluar los síntomas que los acompañan, por ejemplo:

Las infecciones pueden venir acompañadas de fiebre, malestar generalizado y dolores de cabeza. Mientras que los bultos producidos por la tiroides no presenta otros síntomas, al igual que el quiste sebáceo, aunque estos últimos pueden producir un aumento de la temperatura en la región afectada cuando se inflaman.

En el caso de las contracturas es inevitable el dolor en el área afectada, lo que lleva a una disminución evidente de la movilidad. 

Los síntomas que acompañan al nódulo cancerígeno son: sensación de ahogo, dificultad para tragar, pérdida de peso inminente, ronquera y debilidad. 

Tratamiento 

El tratamiento va a depender del conocimiento exacto de la causa que origina el nódulo y va de lo más simple a lo más complejo.

Cuando tenemos una infección como origen, los nódulos suelen desaparecer una vez finalizada la misma, regularmente se emplean antibióticos que ayudan a acelerar este proceso desinflamatorio.

En el caso del nódulo por tiroides no es necesario un tratamiento específico, aunque se pudiera administrar un tratamiento con yodo radioactivo y ciertos casos aplicarían para cirugía.  

Al referirnos a una contractura muscular, conviene la aplicación de compresas calientes en el sitio afectado, masajes con pomadas antiinflamatorias y pertinentes ejercicios de movilización. Es recomendable, además, el uso de relajantes musculares y vitamina B12.

Por último, en caso de ser el cáncer la causa, se sugiere extirpar la totalidad del ganglio linfático afectado, el tratamiento incluye quimioterapia o radioterapia, según aconseje el médico.

En conclusión, si bien existe un alto porcentaje de probabilidades de que la razón de este bulto en el cuello suceda por una infección que afecte los ganglios linfáticos, debemos estar atentos a la forma y característica del mismo para descartar otras causas de mayor gravedad como el cáncer. 

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