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Causas de los miomas en los ovarios y cuándo operarlos

Después de los 30 años, suele ser frecuente que aparezcan miomas en las mujeres y aunque la mayoría son benignos, es decir, no cancerígenos, los mismos pueden incidir  en el normal desenvolvimiento del cuerpo femenino, afectando desde los niveles de sangre en el ciclo menstrual hasta la posibilidad de embarazo. 

A pesar de que los miomas sean pequeños y que no presenten sintomatología alguna, ni tampoco se conozca con total exactitud la causa específica que los ocasiona, dependiendo de su ubicación y si continúan creciendo, el especialista puede recomendar extirparlos.

¿Por qué salen los miomas? 

Los miomas, también conocidos como leiomiomas o fibromas, son pequeños nódulos que se generan en y alrededor del útero y muy raras veces en el cuello uterino. A partir, precisamente, de su localización, es posible categorizarlos en tres: submucosos, intramurales y subserosos.

De los tres tipos el que tiene una mayor incidencia es el quiste subseroso, que crece en la pared externa del útero, por lo cual no presenta mayores síntomas. Éste es seguido por los intramurales, constituidos en el espesor de la pared uterina y si crecen más de 3 centímetros pueden intervenir en la menstruación.

Por último, los submucosos representan un porcentaje mucho menor, quizás cercano al 5% y crecen hacia dentro del útero, por ello refieren mayores complicaciones. Por ejemplo incrementan el sangrado y los dolores durante el período y, además, pueden crear infertilidad, e incluso, abortos por repetición.  

Las causas que los ocasionan aún no han sido completamente aclaradas por la ciencia; sin embargo, para muchos especialistas el foco de atención de sus orígenes está en los desequilibrios hormonales.

Ya que sí hay evidencias que indican que estos nódulos dependen de ciertas hormonas para desarrollarse, como por ejemplo el estrógeno. Pudiera decirse que son, entonces, tumores estrógeno-dependientes.

Asimismo, según el portal web clinicalascondes.cl, existe un factor que también influye en que se presenten miomas uterinos y este tiene que ver con mujeres que no hayan tenido embarazos.

Miomas en el embarazo 

Tanto durante los nueve meses, aproximadamente, que dura el embarazo como desde su planeación, conviene diagnosticar si se padecen miomas en el útero y, sobre todo, conocer su ubicación porque esto termina por definir el tipo de mioma que se posee. 

En este sentido, los miomas submucosos son los que  más complicaciones pueden acarrear  ya que al crecer hacia dentro del útero evitarían, por un lado, que la mujer quede  embarazada, considerándosele incluso como infértil. Y en caso de lograr quedar en estado, crecerían las posibilidades de que sufra abortos espontáneos.

Mientras que los miomas intramurales también podrían originar múltiples problemas, sobre todo si son mayores a 5 centímetros. Pueden por ejemplo, bloquear la vía del parto y ameritarse una cesárea, así como provocar partos prematuros o en el peor de los contextos abortos.

Por último, los miomas subserosos al desarrollarse fuera del útero, no presentan mayor peligro. Aunque igualmente deben monitorearse periódicamente.

Tamaño de miomas para operar 

Una vez realizada la ecografía, uno de los sugeridos métodos para detectar nódulos uterinos, el especialista evaluará el tipo de mioma que se padece, así como su tamaño y las implicaciones que está trayendo consigo o que acarrearía más adelante.

De este estudio pudiera surgir la posibilidad de cirugía, aunque, según especialistas, en buena parte de los casos basta con un control periódico, un monitoreo.

En todo caso, la cirugía se indicará dependiendo de los síntomas de la paciente, como dimensión del dolor, sangrado recurrente, alteraciones de la pelvis, si los miomas presentan crecimiento acelerado o si los mismos pueden interferir en el embarazo. 

Además, si el mioma es muy grande existe el riesgo de que se vuelva invasivo y pueda afectar otras partes del organismo con lo que también se convierte en candidato para cirugía. 

En general se conocen dos tipos de cirugías de las que dispone el especialista para extraer los miomas uterinos, atendiendo las características del mismo y considerando la decisión de la paciente de querer conservar la función reproductiva. Estos son la miomectomía y la histeroctomía. 

El procedimiento más usado es la miomectomía, con el cual la paciente conservaría el útero, siendo a su vez una manera menos invasiva. De igual forma, esta se divide en histeroscópica, laparoscopia y tradicional.

La histeroscópica se suele llevar a cabo cuando se encuentra un mioma submucoso, con síntomas fuertes de sangrado copioso y existen, a su vez, dificultades para concebir. La misma consiste en introducir el endoscopio por la vagina, que al llegar al sitio del mioma realizaría una incisión.

Mientras que el procedimiento de la llamada laparoscopia consiste en realizar cortes mínimos en el abdomen, por los que se introduce el laparoscopio, para observar el mioma y proceder a su extirpación. No es recomendado para los miomas submucosos.  

La última de las opciones de este tipo es la tradicional, en este caso también se hace una incisión en el abdomen, aunque a diferencia de la anterior esta es de mayor tamaño.  

En tanto que si no se desean conservar las funciones reproductivas, porque hay una tendencia a desarrollar miomas; adviene un sangrado que no puede detenerse con ningún método; además de existir alguna posibilidad de cáncer, se procederá a una histeroctomía: extracción completa del útero. Puede realizarse a través de una laparoscopia, una incisión abdominal o se podrá extraer por la vagina.

Es un hecho común que al menos cuatro de diez mujeres desarrollarán miomas uterinos. Y aunque no hay que alarmarse puesto que en un porcentaje medianamente alto los mismos no representan mayor riesgo, igual, resulta aconsejable monitorear periódicamente el útero, sobre todo después de los 30 años. 

Es importante prestar atención a los cambios hormonales y en especial a los niveles de la hormona estrógeno, así como a ciertos síntomas que pudieran afectar el funcionamiento del organismo. Una vez que son detectados los miomas, será preciso acudir al médico para conseguir el tratamiento adecuado y hacerles un seguimiento, porque aunque la cirugía es una opción destinada para casos muy especiales, los miomas pueden generar contratiempos.

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