uñero

¿Por qué se forma el uñero y cómo curarlo?

Es probable que todos coincidamos en que aquellas molestias que en apariencia son poco relevantes debido a su sencillez, pueden resultar excesivamente incómodas e incluso trastocar por un tiempo nuestra rutina. Un uñero, es caracterizado por la inflamación que produce la incrustación de una uña en la piel. 

Ser víctima de una uña encarnada genera fatiga, pero si se agrava puede alcanzar niveles de supuración. Por consiguiente, la revisión de determinadas prácticas que propician la onicocriptosis, denominación clínica del uñero, así como el conocimiento del modo de proceder ante este padecimiento contrarrestarán las molestias derivadas del mismo. 

Síntomas del uñero 

Tanto las uñas de las manos como las de los pies pueden ser escenarios para un uñero dado que, en ambos miembros, inferiores y superiores, podemos cortar de manera incorrecta las uñas. 

Aunque es más frecuente que las uñas encarnadas aparezcan en los pies, en caso de emerger en las manos, los síntomas son los mismos: dolor en el dedo con uñero; enrojecimiento alrededor de la uña; inflamación en el lado afectado; aumento de temperatura en los bordes y punta del dedo; acentuación de la presión al caminar e infección de todo el tejido contiguo al dedo en cuestión. 

Cuando han transcurrido días desde que la uña comenzó a enclavarse o hundirse en la piel del dedo es probable que el tejido, además de enrojecerse e inflamarse, se infecte provocando la formación de pus. También otro síntoma que acusa la presencia de un uñero es el engrosamiento de la piel adyacente a la uña, conocido como granuloma. 

¿Por qué se forma el uñero? 

Pese a que puede haber razones anatómicas que justifiquen un uñero: tener uñas arqueadas, abarquilladas o en forma de “u”, en la mayoría de veces los uñeros son producto de factores externos como uso de calzado inadecuado o prácticas incorrectas al momento de cortar las uñas.

Cuando exageramos en la cantidad de uña que cortamos o si lo hacemos en forma inclinada en lugar de un corte recto, estamos facilitando el surgimiento de un uñero dado que en la medida de que la uña va creciendo se va incorporando a la piel, oprimiendo el tejido. 

Como anunciamos, llevar zapatos incómodos o sumamente ajustados también hace que las uñas se encarnen puesto que la constante presión del zapato con la uña, termina hundiéndola. Este hecho afecta, sobre todo, al dedo gordo del pie por ser el más grande.

Asimismo, las lesiones provocadas cuando hurgamos los bordes laterales de las uñas; el exceso de sudoración de los pies y el hecho de tener hongos en estos son causas asociadas a la formación de uñeros.

¿Qué hacer si tenemos una uña encarnada? 

En primer lugar, es fundamental mantener total higiene una vez observemos la uña encarnada. Para tal fin resulta bastante útil el peróxido de hidrógeno (agua oxigenada) o emplear solución yodada en caso de que la inflamación sea muy notoria. 

Si sucede en las uñas de los pies es recomendable usar zapatos abiertos o sandalias que impidan la fricción con el dedo convaleciente y que al mismo tiempo brinden ventilación al pie afectado. 

Otra acción que debemos evitar, en especial si hay dolor intenso e hinchazón, es hurgar con distintos utensilios pues corremos el riesgo de lastimarnos y propiciar una infección con consecuencias más graves. 

Por último, si notamos que el dolor permanece y la inflamación no cede, es necesario consultar al podólogo, para que sea él quien como especialista nos examine y nos brinde la atención que ameritamos, desde el punto de vista clínico y de medicamentos. En caso de padecer diabetes es aconsejable recibir asistencia médica inmediata ante una uña encarnada.

Riesgos y complicaciones de una uña encarnada 

Aunque inicialmente es posible que carezca de trascendencia, una uña encarnada puede desencadenar complicaciones y riesgos que ameriten la extirpación quirúrgica como solución. Si esta afección es advertida tardíamente puede ocurrir que el hueso subyacente sufra una grave infección. 

Además cuando la infección ha avanzado, como consecuencia de los gérmenes del tejido que rodea a la uña, es esperado el surgimiento de un absceso, el cual puede expulsar pus al estirarse la piel.  

Pero las complicaciones se incrementan si la persona con uña encarnada es diabética, según el portal mayoclincic.org. Sabemos que esta enfermedad dificulta la irrigación sanguínea a regiones como los pies, en consecuencia, la falta de flujo sanguíneo podría motivar pérdida de sensibilidad y muerte de nervios, lo que se traduce en gangrena. Muchas veces esta condición termina  en la amputación del miembro.  

¿Cómo curar una uña encarnada? 

Al igual que ante cualquier condición que involucre el crecimiento de bacterias y en especial si se trata una afección cutánea, lo primordial es conservar limpia la zona en cuestión. También es significativo mantener el dedo desinfectado, para ello es de utilidad bañarlo con agua oxigenada.

Cuando ha habido levantamiento de la uña es recomendable poner un algodón entre el borde de la uña y la piel que la recubre para que actúe como una especie de separador entre ambas partes. Como es de suponer, dicho proceso debe contar con estricta asepsia para así impedir la proliferación de microorganismos e infecciones.

Ante un escenario de mayor complejidad que exhiba hinchazón y dolor incesante o secreción, lo más idóneo es solicitar asistencia médica para llevar a feliz término esta embarazosa molestia.  

Prevenir el uñero 

Impedir que un uñero nos robe la tranquilidad dependerá del grado de atención que brindemos a nuestras uñas. Por ejemplo cortar las uñas de forma recta, evitando incisiones curvas o dejando espículas que puncen el tejido inmediato alejará este martirio.

Otra acción que previene un uñero consiste en resguardar los pies de posibles lesiones ya sea al caminar o en ambientes laborales, por consiguiente, el uso de zapatos adecuados al tamaño del pie o llevar calzado de protección limitará la aparición de uñeros. 

Uña encarnada en niños y adolescentes 

Mientras se es bebé y cuando se está en la primera infancia, resulta difícil controlar los movimientos, de manera que cuando los adultos cortan las uñas puede haber una incisión incorrecta lo que podría dar origen a una uña encarnada. 

Asimismo tanto la sudoración excesiva, frecuente en la adolescencia, como la intensidad de algunos movimientos cuando se practica deportes sirven de desencadenantes para que se enclaven las uñas. 

Por otra parte, los adultos podrían impedir esta molestia en sus hijos, si vigilan que el calzado de niños y adolescentes no sea demasiado ajustado y si monitorean que no haya alguna herida o desnivel de uña que pueda dar paso a que se encarne.  

Tratamiento de la uña encarnada 

En atención a las características de la piel que rodea a la uña encarnada el médico evaluará si la levanta, si la extrae parcialmente o si junto con la uña remueve el tejido circundante. En el primer caso, cuando la uña no está enclavada tan profundamente, se intentará aislar con sumo cuidado la uña de modo que crezca por encima del borde de la piel.

En cambio si hay pus el camino indicado es el drenaje de dicha secreción y la extracción parcial de la uña, mediante la extirpación quirúrgica. Pero si es recurrente el padecimiento, lo mejor será extraer la uña y el tejido que la acompaña para evitar la reincidencia. Es importante mencionar que los tres procedimientos son llevados a cabo bajo el efecto de anestesia local.

Es predecible que el especialista para menguar el dolor, inflamación e infección ocasionadas por la uña encarnada sugiera analgésicos, desinflamatorios y antibióticos. 

Remedios caseros para curar el uñero 

Si bien este padecimiento puede alcanzar niveles que precisan de procedimientos quirúrgicos, cuando el uñero se encuentra en su etapa inicial y no ha habido lugar para la secreción, es posible aliviarlo con remedios caseros. 

La miel es una excelente amiga para remediar un uñero, esto en virtud de sus cualidades antiinflamatorias y regeneradoras de tejido. Bastará con untar miel en la piel que rodea el uñero para que su poder humectante flexibilice y suavice la cutícula. Este procedimiento se ejecutará por dos horas durante dos semanas. 

El limón también es recomendado para tratar esta dolencia, justificado por sus propiedades alcalinas y cicatrizantes. Durante una semana aplicaremos medio limón con sal en el dedo perjudicado, por treinta minutos.

Se suma a la efectividad de estas soluciones domésticas el agua de mar en la que sumergiremos el dedo del uñero durante media hora por varios días hasta obtener el completo alivio. 

Luego de conocer las principales causas que propician la formación de un uñero no queda duda de que es preciso evaluar el tipo de calzado que solemos usar. Lo aconsejable, como hemos visto, es que los zapatos queden holgados para evitar el contacto de las uñas con la parte delantera de los mismos.

De igual forma, procurar rebajar las uñas de manera moderada y con cortes rectos así como recurrir al médico en caso de percibir pus o dolor considerable, nos librarán de un incómodo uñero. Finalmente, examinarnos los pies, sobre todo si hay diabetes, nos permitirá esquivar este indeseado padecimiento. 

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