tipos de dietas

Dietas rápidas: ejemplos y riesgos

Pese a la efectividad de algunas dietas rápidas es importante saber que no todas cubren las necesidades nutricionales que requiere el organismo. Muchas, por ser muy restrictivas pueden desencadenar efectos secundarios en la salud. 

La decisión de cumplir dietas rápidas debería estar motivada no sólo por el deseo de disminuir el peso durante un corto período de tiempo, sino que cobraría mayor sentido si supone el inicio de un cambio de hábitos que consoliden una alimentación saludable. 

Dietas rápidas 

No siempre es el factor temporal lo que más preocupa a quienes eligen hacer dieta. Pero si se trata de dietas rápidas es, precisamente, el tiempo lo que importará al momento de decidir el régimen alimenticio para perder peso. 

Como el propósito que guía a las dietas rápidas radica en bajar de peso en el menor tiempo posible, las mismas casi siempre apuestan por omitir uno o varios grupos de alimentos como las proteínas o carbohidratos. Las verduras, por ser bajas en calorías suelen ser recurrentes en dietas rápidas.

Dieta de limonada 

Considerada como una propuesta de desintoxicación según el sitio web chapinradio.com, esta dieta parte del limón como principal ingrediente. Este fruto por su capacidad de eliminar toxinas es aconsejable para bajar de peso en pocos días. 

La receta es sencilla: mezcla medio litro de agua con el jugo obtenido de medio limón. Incorpora un trozo de canela, para disminuir la acidez del limón, y una pizca de pimienta roja o de cayena. Consúmela durante una semana en ayunas.

La única condición que amerita es que el día anterior tomes mucha agua para mantener la hidratación. 

Dieta de verduras 

Por ser fuentes de fibra, agua y vitaminas, las verduras se muestran como formidables candidatas al momento de hacer dieta y, especialmente, cuando recordamos que la mayoría de ellas no posee grasas. La sopa de verduras como plato fuerte al almuerzo durante 8 días te ayudará a perder kilos.

En un recipiente con agua hirviendo incorpora una zanahoria picada, media cebolla y una ramita de céleri. Transcurridos cinco minutos añade tres cucharadas de guisantes, cuatro rábanos e hinojo. Espera que se cocine durante 15 minutos y sírvete. Si al desayuno consumes cereales con lácteos descremados y en la cena optas por carnes blancas a la plancha, la dieta será más provechosa.

Dietas rápidas para adelgazar 10 kilos 

Tener como meta perder 10 kilos implica ser conscientes de que no se logrará demasiado rápido. Si bien la moderación en las raciones es importante, también lo es el tipo de alimentos que consumas, de allí que exista un balance.  

En este tipo de dietas es fundamental que estén presentes lácteos, verduras, cereales y frutas. Además de legumbres, grasas, aceites y alimentos proteicos. 

El éxito de algunas dietas reside en la combinación de los grupos alimenticios, no obstante, como el objetivo es perder peso, es casi obligatorio que los alimentos cubran ciertos requisitos. Así, es preferible que los lácteos sean descremados y que la proteína provenga de carnes blancas en lugar de rojas. 

En cuanto a los carbohidratos es mejor si son integrales. Igualmente, resultará necesario consumir al menos 3 huevos a la semana y que no falten las frutas entre comidas.  

Ejemplos de menús 

Un menú saludable y que incorpore a la mayoría de nutrientes, sería: tomar al desayuno, lácteos con cereales como avena. Posteriormente y antes del almuerzo podrías comer un kiwi como fruta. Para almorzar vendría bien crema de calabacín, pollo a la plancha más papas horneadas. De merienda tomarías un plátano y de cena bastaría con una ensalada verde acompañada de yogur descremado. 

Otro ejemplo de menú podría ser: como desayuno un yogur con frutas picadas y dos cucharadas de avena. A media mañana se aconseja un jugo de frutas y 10 almendras. El almuerzo consistiría en tomar sopa de verduras y dos rebanadas de pan integral con queso fresco. De merienda una manzana o galletas de avena y para cenar resultará apetitoso pollo o pescado a la plancha con unas gotas de limón por encima. 

Recomendaciones para adelgazar en una semana 

Además del equilibrio necesario en la distribución de nutrientes en los alimentos, la moderación en el consumo de los mismos es fundamental. 

Menguar las proporciones, en caso de que suela haber excesos, no solamente influirá en la pérdida de peso sino que le ahorrará trabajo y energía al sistema digestivo, el cual debe esforzarse en demasía ante raciones copiosas.  

La satisfacción es un factor que determina el seguimiento o no de una dieta para adelgazar. Se trata de consumir alimentos con las especificaciones indicadas (grasas insaturadas, lácteos descremados, cereales integrales) y en cantidades adecuadas. La idea es no quedar con hambre pues se correría el riesgo de estar probando de todo a cada instante. 

Ingerir suficiente líquido mediante infusiones propiciará la expulsión de toxinas a través de la orina y además apoyará la hidratación.

Riesgos de las dietas rápidas 

Cuando se trata de dietas sumamente limitadas o restrictivas el principal riesgo es el desequilibrio nutricional, pues al elegir un grupo de alimentos en detrimento de otros se genera un desbalance de minerales, lípidos, proteínas o carbohidratos, necesarios todos.

A su vez, la ausencia de determinados nutrientes alojados en ciertos alimentos trae consigo dificultades serias de salud. Así, la dieta basada en consumir solamente proteínas podría generar daños renales o disminuir la masa ósea.

Si son elegidas las dietas ricas en grasas y bajas en carbohidratos, el funcionamiento cardiovascular sufrirá alteraciones por el aumento de colesterol y glucosa.  

Por otra parte, el hecho de decantarse por muy pocos alimentos e incluso extremar la dieta al consumo de uno o dos, como toronja o alcachofa, los desequilibrios desbordarían el ámbito físico y alcanzaría la esfera psíquica, desarrollándose alteraciones como ansiedad o depresión. 

Mientras las dietas rápidas cumplan con los nutrientes requeridos para el funcionamiento del organismo no habrá mayores inconvenientes en seguirlas y sobre todo si existe una voluntad por reorientar los hábitos alimenticios.

Ante la decisión de cumplir una dieta rápida convendría la orientación del nutricionista así como la práctica de ejercicios. Ejercitarse además de tonificar la masa muscular hace que la autopercepción física mejore. 

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