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¿Cuáles son las causas del estreñimiento y cómo podemos prevenirlo?

El estreñimiento es una molestia del tracto digestivo que se caracteriza por la baja  frecuencia de evacuación y la presencia de dificultades al momento de defecar. 

A pesar de que son los criterios temporales (de frecuencia) los que, en su mayoría, sirven de referencia para diagnosticar la constipación, existen otros que, igualmente, ayudan a identificarla. Algunos de ellos son: esfuerzo excesivo al deponer; consistencia o textura dura de las heces y sensación de evacuación incompleta. 

Tanto hombres como mujeres pueden padecer este incómodo tormento, sin embargo, cuando los cambios hormonales intervienen pareciera haber una mayor tendencia a que sea el público femenino el blanco predilecto del estreñimiento

Síntomas del estreñimiento en mujeres 

Tanto el funcionamiento hormonal, propio de la menstruación, como el reacomodo de órganos y músculos durante el embarazo más el consecuente parto, son hechos que pueden leerse como síntomas de estreñimiento, puesto que interfieren en el correcto desarrollo del mecanismo digestivo.

Durante el embarazo la mujer experimenta dificultades de circulación intestinal pues con la natural elevación de la hormona progesterona la actividad digestiva se vuelve más pausada, esto es, se ralentiza.

Aunado a lo anterior, mientras va avanzando la gestación, el útero ejerce presión sobre el recto cada vez más con lo cual los alimentos enfrentan obstáculos para transitar por los intestinos y para posteriormente ser expulsados como desechos.  

Sumado a las hemorroides (producto de la intensa actividad pujante o presión anal),  luego del parto los músculos de la zona abdominal quedan distendidos y aletargados lo cual les resta funcionalidad e impide un óptimo trabajo para llevar a cabo las tareas de digestión y deposición. 

Causas del estreñimiento 

Dado que el aparato excretor forma parte del sistema digestivo,  muchas de las causas del estreñimiento se hallan íntimamente relacionadas con el tipo de alimentos consumidos. Por ejemplo, la ausencia de fibra en la dieta así como la baja ingesta de líquidos desencadenan constipación. 

Pero además de la falta de fibra y el hecho de beber poca agua, según el portal web www.mayoclinic.org las complicaciones surgidas en los órganos y músculos encargados del desplazamiento y expulsión de los desechos sólidos son causas atribuidas al estreñimiento. 

Así, las obstrucciones intestinales ya sean del colon o del recto, motivadas por cáncer rectal o estrechez del colon, vuelven más lentos los movimientos de las heces dificultando su evacuación. 

A su vez, enfermedades neurológicas como Parkinson, esclerosis múltiple o un accidente cerebrovascular, inciden en la contracción incorrecta de los nervios responsables del movimiento del colon y el recto.

Asimismo, los desequilibrios hormonales, consecuencia de condiciones como hipotiroidismo o embarazo y enfermedades como diabetes, también son señalados como agentes impulsadores de la constipación. 

Por último, emergen causas del estreñimiento consideradas transitorias. Ejemplo de ello puede ser el hecho de viajar o eventos que supongan estrés o ansiedad. La eventualidad de estos hechos obedece a que la afección (estreñimiento) desaparece una vez trascurrido el evento.  

Consecuencias del estreñimiento 

Los adversos e incómodos resultados, derivados  del estreñimiento, no sólo afectan el ámbito fisiológico sino que los cambios de humor también se ven reflejados. 

Dentro de las consecuencias asociadas al estreñimiento destacan: manifestación de hemorroides; flatulencia o meteorismo y dolor grave del abdomen. Este último se explica por la fuerte presión que ejercen las heces sobre el intestino grueso y por la imposibilidad de ser desalojadas. 

La fuerza intensa que se ejerce al intentar deponer, hace que las venas que rodean al ano, se estiren, se inflamen y sobresalgan, dando paso a lo que comúnmente se conoce como hemorroides.  

 En casos más extremos, la constipación puede acarrear colitis y fisura anal. 

Tratamiento 

En atención a las causas que ocasionan el estreñimiento el tratamiento variará. No obstante, no resultará nocivo, en ningún caso, incorporar a la dieta, alimentos ricos en fibra: cereales, repollo, harina de trigo; así como frutas que estimulan la actividad gástrica: lechosa, cambur y manzana.   

Cuando se toman medicamentos que puedan tener efectos secundarios, como producir estreñimiento, será oportuno acudir al médico y evaluar la posibilidad de sustituirlos. 

El mecanismo más habitual para tratar el estreñimiento, y así disipar las molestias, es el empleo de laxantes químicos. Sin embargo, no debería recurrirse a ellos muy seguido pues el organismo podría acostumbrarse y depender de estos para lograr la excreción. 

Como alternativa natural podría emplearse aloe vera, comúnmente denominado sábila, que gracias a su poder depurativo limpia el colon. 

Y cuando ya se han intentado varias opciones sin resultado alguno, el médico luego de haber ordenado la realización de exámenes abdominales, ya sea eco o radiografía, valorará la posibilidad de apelar a la cirugía como última opción. 

Prevención 

Afortunadamente y en virtud de que el estreñimiento no alcanza la complejidad de una enfermedad sino que es un trastorno o condición (inclusive eventual), es posible controlarlo  e impedir que llegue a niveles de mayor complejidad como la cirugía.

Lo anterior ameritará la incorporación de acciones saludables, caracterizadas por la presencia regular de ejercicios físicos y el consumo de alimentos que cuenten con altas cantidades de fibras: frutas, cereales, legumbres y vegetales. 

Disminuir el consumo de carnes rojas y productos lácteos, sobre todo si no se acompaña con suficiente líquido, será factible. Ingerir agua es vital para el trabajo intestinal, el líquido no sólo acelera la digestión sino que permite el desplazamiento libre de los desechos.

Es de gran utilidad y efectividad crear horarios estables para ir al baño. Evacuar es una necesidad y si se procura hacerlo siempre bajo las mismas condiciones, bien sea después de cada comida o antes de ir a dormir, se convertirá en un hábito.  

Tratar de evacuar al instante que se sientan las ganas de hacerlo es lo correcto puesto que el estímulo puede pasar y posteriormente puede resultar más difícil que retorne, de allí que no sea aconsejable postergar el deseo de defecar. 

Para finalizar, manejar con tranquilidad y sosiego determinadas situaciones hará que su organismo, especialmente el estómago, no se bloquee y siga el curso de su normal funcionamiento. De modo que atenuar el estrés le ayudará a ir al baño con la regularidad requerida.  

En vista de que el estreñimiento es un trastorno del aparato digestivo y no una enfermedad, merece la pena poner en práctica actividades que lo prevengan e impidan que su manifestación conlleve a situaciones de mayor riesgo, como una colitis o una cirugía por obstrucción intestinal.

Resulta esencial, como hemos visto, el consumo de comidas ricas en fibra y la ingesta considerable de líquidos. 

Hacer ejercicios frecuentemente y esquivar el sedentarismo, también favorece el tráfico intestinal, por el movimiento al que se ven sometidos los componentes del sistema digestivo. 

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