varices

Qué son las várices y cuál es el tratamiento para eliminarlas

Las várices son un problema de salud que no representa ningún peligro de muerte, pero ellas suelen ocasionar molestias que impiden que estemos cómodos del todo, por lo que nunca pasan desapercibidas para el paciente ni tampoco para las personas de su entorno.

En esta guía abordaremos distintos aspectos alrededor de las várices de manera que estés informado respecto a ellas y sepas qué hacer en caso de que ellas se manifiesten en tu cuerpo. Si cuentas con la información, te será más fácil diseñar una estrategia para afrontarlas con éxito.

¿Qué son las várices?

Cuídate Plus indica que las várices son venas hinchadas a raíz de una acumulación anormal de sangre en las paredes y válvulas de las venas superficiales. Esta acumulación de sangre, que sucede cuando la persona está de pie por mucho tiempo, ocurre por una debilidad comúnmente heredada en paredes y válvulas.

Este es un problema mucho más presente en mujeres que en hombres, la hinchazón de las venas puede ser hasta cinco veces más frecuente, y aunque se produce principalmente en las piernas, las várices también pueden manifestarse en el esófago, la región del ano y los testículos.

El componente genético es muy importante porque la debilidad de las paredes y válvulas sanguíneas tiende a ser hereditaria. Sin embargo, sedentarismo y obesidad son otros factores de riesgo que fácilmente pueden estimular la aparición de varices en el cuerpo.

Las varices pueden ser completamente asintomáticas y representar únicamente un problema estético para ti. Si el dolor se empieza a manifestar, entonces la insuficiencia venosa crónica está avanzando y volviéndose realmente problemática.

El pronóstico de las várices suele ser benigno. Sin embargo, puede ocurrir una pérdida significativa de la calidad de vida a falta del tratamiento adecuado. El acrecentamiento de los síntomas de dolor y pesadez suele ocurrir en la época estival.

Síntomas del dolor de las várices

El signo más claro de las várices es la hinchazón de las venas por acumulación de sangre. Dicha hinchazón está acompañada de dolor que puede ser más o menos intenso según la gravedad de la hinchazón.

Las várices suelen generar una sensación de pesadez en las piernas justificada por la acumulación anormal de sangre. Esta sensación de pesadez dificulta el caminar, por lo que el paciente no puede mantener caminatas prolongadas sin desgastarse mucho. 

Las várices representan una merma en la calidad de vida del paciente en sus etapas iniciales y posteriores, en las que desarrollan complicaciones que pueden incapacitar en mayor o menor medida al paciente y sus posibilidades de desarrollo.

Los signos estéticos de las várices también son problemáticos en tanto pueden tener secuelas emocionales en el paciente, particularmente en la imagen que tiene de sí mismo y su autoestima. También ocurre que la presencia de varices influye en la elección de vestimenta de la persona.

Es posible que experimentes calambres a raíz de las várices, lo cual es bastante doloroso y hasta cierto punto incapacitante. En fases más avanzadas, las várices pueden desarrollar úlceras venosas, dermatitis ocre o sangrado.

Tipos de várices

Hay muchas maneras de clasificar las várices, la más importante es la clasificación CEAP, que contempla su etiología, anatomía de la vena y su patofisiología, y su presentación clínica. En términos generales, se pueden distinguir dos tipos principales de várices, las superficiales y las tronculares.

Las várices superficiales son las más comunes. También se les conoce como telangiectasias o arañas vasculares. Son várices muy pequeñas, pero todavía visibles. Estas varices no suelen ser una gran preocupación patológica, pero pueden ocasionar pesadez y cansancio.

Las várices tronculares presentan diferentes grados de dilatación, y son las que más problemas ocasionan porque, aparte del cansancio y la pesadez, están asociadas a dolor y calambres musculares. Eventualmente, estas varices pueden desarrollar varicorragias.

Un tercer tipo de varices surge por el funcionamiento defectuoso de los mecanismos de regulación del drenaje venoso, lo que ocasiona cambios en la coloración de la piel, así como inflamaciones. Estas várices incluyen alteraciones en el tejido subcutáneo, la hipodermis.

Diagnóstico

Usualmente, el que está más calificado para realizar un diagnóstico de varices es un experto en cirugía vascular. Él o ella pueden dar un primer diagnóstico (que suele ser bastante certero) a partir de una exploración de la zona que contiene las várices.

Después de esta exploración, el especialista realiza un eco-Doppler venoso para así tener información más concreta alrededor de la situación anatómica de la variz. A partir de esto, el experto te puede aconsejar opciones terapéuticas que aborden las particularidades de tu caso.

Tratamiento para las várices

El tratamiento farmacológico de las várices apunta a aliviar los síntomas y evitar el desarrollo de la enfermedad. Algunos medicamentos venotónicos administrados oralmente resultan ser muy útiles, como Daflón, Venosmil, y Venorotún.

Otra opción terapéutica son las plantas medicinales con propiedades venotónicas. Las que han probado ser más útiles son castaño de indias, ruscus, vid roja, gingko biloba y hamamelis. Estas plantas se administran oralmente o en forma de gel y cremas.

Tú mismo puedes aliviar los síntomas de las várices a partir de algunas medidas, como es mantener un peso saludable para tu cuerpo. Con esto, podrás mejorar el flujo sanguíneo y aliviar la presión de las venas.

Ser físicamente activo es una manera de estimular el flujo de sangre en tu cuerpo. No obstante, toma en cuenta que no puedes hacer ejercicios de alta intensidad porque eso empeora las várices. Los ejercicios a realizar deben ser leves o moderados de manera que te sea sencillo incluirlos en tu día a día. Por otro lado, puedes reducir la hinchazón en tus piernas si aplicas duchas frías de vez en cuando. 

Tratamiento para eliminar las várices

Hay tratamientos que abordan las causas de las várices y no atienden sus signos, lo que representa una ayuda más importante y significativa porque los resultados de esos tratamientos tienen efectos permanentes.

El paciente puede optar por alternativas quirúrgicas que ataquen de raíz el problema de la acumulación de sangre en las venas. Estos tratamientos suelen involucrar anestesia general.

La opción quirúrgica más usada es la safenectomía. En esta operación, la vena safena es extraída junto con las venas cercanas a partir de pequeñas incisiones en la zona. Es la técnica más empleada por los expertos por sus altos índices de éxito.

Aunque no quirúrgica, otra opción comúnmente aplicada es la escleroterapia, donde en la vena afectada se inyecta un fármaco esclerosante que estimula la inflamación intencional de la misma y su posterior desaparición. 

Los tratamientos que atacan la raíz de las várices no eliminan la posibilidad de que el cuerpo genere nuevas várices, un riesgo que el paciente debe asumir antes de cada procedimiento. No obstante, se ha visto que los resultados tienden a ser positivos en muchos de los casos.

En conclusión, las varices son susceptibles a tratamientos que las pueden abordar con una buena probabilidad de éxito, por lo que tienes opciones a tu disposición para tratar el problema. Recuerda que el especialista médico te puede ayudar y aconsejar para que tu toma de decisión sea más eficiente.

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