laxante

¿Cómo funcionan los laxantes y cuándo debemos tomarlos?

El estreñimiento es una afección médica inofensiva pero desagradable en tanto involucra complicaciones en torno a las deposiciones. El estreñimiento suele desaparecer por sí solo, pero hay situaciones en que esto no ocurre.

Los laxantes son los medicamentos indicados para tratar con el estreñimiento persistente, y aunque son recursos generalmente seguros, eso no los exime de provocar efectos secundarios y de tener ciertas precauciones que toda persona debe conocer.

A continuación abordaremos varios detalles sobre el uso de laxantes, detalles que no son menores y que pueden evitar que tengas experiencias desagradables.

¿Cómo funcionan los laxantes?

Family Doctor apunta que varios son los tipos de laxantes, y cada tipo actúa de un modo distinto, por lo que mencionaremos los tipos más comunes.

Los laxantes formadores de masa agregan fibra soluble a las heces, lo que les permite absorber más agua y desarrollarse con menor solidez y mayor tamaño. Las heces grandes estimulan los intestinos y facilitan las evacuaciones. Estos son los laxantes más seguros que existen.

Los laxantes lubricantes cubren la superficie de las heces para que sean más resbaladizas y abandonen rápidamente los intestinos. Los supositorios de glicerina son un tipo de laxante lubricante, y ellos lubrican la abertura del ano.

Hay laxantes que hacen que el intestino tenga más líquido, lo que suaviza las heces y ayuda al intestino a deshacerse de ellas. Estos son los laxantes osmáticos.

Existen ablandadores de heces cuya función es mezclar líquidos en las heces para que sean más blandas, lo que facilitará su evacuación. Un ejemplo de ablandador de heces es el Docusate.

Los laxantes más fuertes son los laxantes estimulantes porque ellos causan que el intestino se contraiga para que expulse las heces. Estos laxantes no deben usarse más allá de unos pocos días porque su uso prolongado puede generar que los intestinos pierdan tono muscular.

¿Cuándo no debería tomar laxantes?

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Por obvias razones, los laxantes no deberían ser usados si tus deposiciones con normales porque sus efectos pasarían desapercibidos o no tendrían efecto alguno. De todos modos, son pocas las personas que consumen laxantes sin tener los síntomas que ameritan su uso.

Los laxantes están indicados para tratar el estreñimiento cuando has identificado y actuado contra los factores que lo originaron sin percibir resultados positivos. El estreñimiento suele desaparecer por sí solo, por lo que muchas veces no es necesario el uso de laxantes.

Si tienes una enfermedad conocida como fenilcetonuria, no deberías consumir ningún laxante que contenga fenilamina.  En términos generales, no deberías usar laxantes si eres alérgico a alguno de los ingredientes.

El uso libre de laxantes en personas con enfermedades crónicas está contraindicado, pero puedes acudir a un especialista para recibir mayor información sobre en qué circunstancias pudieras hacer uso de ellos.

Laxantes y otros medicamentos

El uso de laxantes puede perjudicar la absorción de los medicamentos y nutrientes, por lo que no deberías hacer uso de fármacos, por lo menos, en las dos horas siguientes de haber usado algún laxante.

Es importante que le informes a tu doctor que estás usando un laxante en caso de que indique el inicio de un tratamiento con medicamentos recetados. En este caso, el médico pudiera sugerir la suspensión del laxante o escoger medicamentos distintos a los que había pensado originalmente.

Los medicamentos que afecten el funcionamiento de los riñones y que estén dedicados para tratar cardiopatías y anomalías de la tensión o de la presión arterial deben ser informados al especialista para que determine si procede o no el uso de laxantes.

Precauciones

Los laxantes nunca deberían ser usados por más tiempo del recetado por los especialistas, son pocas las veces en que un laxante es recetado para ser usado por más de 1 semana, y eso se debe a que usar estos fármacos de manera prolongada tiene efectos secundarios importantes.

El uso de laxantes puede ocultar la aparición de síntomas originados por los fármacos, lo que complicará su detección y el consecuente inicio de un tratamiento adecuado para trata el cuadro de síntomas. Este es un riesgo bastante importante de este tipo de recursos.

Los laxantes de venta libre son seguros de usar si conoces todos sus detalles y si resuelves toda duda que tengas con tu médico de cabecera o con un farmaceuta. Es importante que lleves registro de los laxantes de venta libre que usas y cómo lo haces por si debes acudir al médico.

No consumas más de la dosis apuntada en los laxantes de venta libre, una dosis mayor no tiene nada que ver con mejores resultados y solamente te colocará en una situación riesgosa.

Es innecesario y peligroso usar más de dos laxantes al mismo tiempo, especialmente si uno de ellos es venta libre y el otro es recetado. Mezclar diferentes tipos de laxantes tampoco es inteligente, esto ocurre especialmente cuando se trata de laxantes orales o de supositorios,

Hay remedios caseros que puedes emplear si no confías en las alternativas de laxantes que tienes a tu alcance. Además de ser eficaces, estos remedios caseros son más accesible que las alternativas farmacológicas.

Riesgos de los laxantes

Los laxantes no suelen estar acompañados de efectos secundarios, pero es posible que ocasionen síntomas como calambres, gases, hinchazón, náuseas y/o diarrea. Tienes que acudir a un especialista si experimentas sangrado rectal después de usar un laxante.

Determinadas personas son propensas a experimentar desequilibrios electrolíticos a partir del consumo de laxantes, específicamente los niños y quienes tienen enfermedades renales, así como las personas diabéticas. Los desequilibrios electrolíticos representan problemas muy serios.

Entre los signos de los desequilibrios electrolíticos se encuentran náuseas, vómitos, confusión, fatiga, dolor de cabeza, espasmos y debilidad muscular. Los desequilibrios electrolíticos suelen ser incapacitantes, por lo que guardar reposo es una estrategia común frente a ellos.

Son pocas las ocasiones en que los laxantes acentúan el estreñimiento, pero estas ocasiones ameritan un abordaje farmacológico más serio sobre la situación y en que obligatoriamente tienes que consultar con un especialista para saber qué hacer para solucionar el problema.

Los laxantes son inofensivos si se usan correctamente y cuando se sabe cuándo usarlos y cuándo no. A pesar de que su uso no es tan común como el que pueden tener los antibióticos, no está de más conocerlos a profundidad para así estar preparados cuando se les deba utilizar.

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