aumento de busto

Aumento de senos sin implantes: ¿Cómo aumentar los pechos con grasa corporal?

Salvo algunas excepciones, y de acuerdo con la legislación de determinados países, todas las personas tienen libertad para transformar su cuerpo, bien sea por deseo de mejorar su imagen o por motivos de salud. El cuerpo femenino parece ser el más propenso, según la voluntad de sus dueñas, a liposucciones, gluteoplastias y aumento de senos sin implantes o con ellos.

Con este artículo nos proponemos brindar orientaciones en torno a las implicaciones de salud y estéticas inherentes al incremento del busto sin implantes. Particularmente, llamaremos la atención sobre la obligatoriedad de que este procedimiento sea practicado por profesionales expertos.

Además compartiremos alternativas naturales para aumentar los pechos sin recurrir a la cirugía, asomaremos algunos ejercicios aconsejables para incrementar el busto y enunciaremos las principales diferencias entre el lipofilling mamario y la mamoplastia (de aumento).

¿En qué consiste el aumento de senos con grasa?

El aumento de senos con grasa se le denomina lipofilling mamario. Esta técnica consiste en extraer grasa, o tejido adiposo, de otras regiones del cuerpo de la misma paciente para ser incorporada en los senos. Las zonas corporales que suelen contar con mayores reservas adiposas son el abdomen, los costados y las aristas más externas de los muslos.    

De modo que para aumentar los senos con grasa se requiere, previamente, llevar a cabo una liposucción. Con todo y pese a que serían dos intervenciones, según los especialistas, el  lipofilling de busto comporta ventajas, en relación con el incremento de senos con implantes.

La primera razón esgrimida por los médicos, para decantarse por esta técnica, se fundamenta en la casi total ausencia de reacciones de rechazo. Como se trata de inyectar mediante cánulas, tejido adiposo del mismo cuerpo, éste no generará señales de alarma como sí pudiese ocurrir con los implantes, que son elementos extraños al organismo.

Además de la naturaleza de la materia prima, en este caso grasa y no silicona u otro material no natural, agrandar los pechos con tejido adiposo beneficia la silueta de la fémina. Sobre todo, si es abundante el reservorio de grasa alojado en la región abdominal.

Pero como toda intervención, el lipofilling mamario también supone riesgos. Uno de ellos reside en la no homogénea reabsorción y distribución de la grasa en la mama, lo cual puede responder a desajustes en la proporción del volumen de grasa extraído e incorporado.

Ante un posible aumento de busto sin implantes, el médico evaluará una serie de variables: edad, peso, estatura, deseo de amamantar posteriormente y existencia de enfermedades, todo ello con la finalidad de evitar dificultades y posibles deformidades o resultados infructuosos que ameriten una nueva intervención.

¿Quiénes pueden realizarlo?

Desde el inicio hemos enfatizado en la necesidad de que este tipo de procedimiento, que demanda altas exigencias y especificidades, sea ejecutado exclusivamente por profesionales calificados, con experiencia demostrable y en centros médicos o estéticos reconocidos que dispongan de todos los implementos y equipos.

Pero además de la pericia del galeno experto en cirugía plástica mamaria, el mismo debe velar y supervisar los procesos de centrifugado y decantación del contenido graso que será introducido en el busto. Específicamente, su foco de atención estará puesto en garantizar que sobrevivan las células de grasa una vez incorporadas a los pechos, según documenta el espacio aarp.org.    

Recurrir a personal no calificado para llevar a cabo procedimientos clínicos de esta envergadura puede alcanzar consecuencias insospechadas que incluso pueden acarrear estados graves de salud. Además, como es de imaginar, una intervención ejecutada por inexpertos arrojará resultados estéticos decepcionantes.   

Independientemente de las razones que motiven la elección de aumentar los senos, resulta precisa una relación de confianza con el médico tratante. A su vez, el especialista siguiendo criterios galénicos expresará su opinión sobre la conveniencia o no de dicho procedimiento.

Para lo anterior, resultará de utilidad que se valga de las ventajas o desventajas del lipofilling de busto, en mujeres con determinadas condiciones anatómicas, genéticas o con padecimientos en los que pueda resultar contraproducente aplicar dicha técnica.

Y aunque la decisión final recaiga en la paciente, nunca sobran las apreciaciones de un médico quien, además, puede apoyarse en imágenes, casos clínicos y en su propia reputación como profesional para recomendar o no el aumento de tamaño de senos sin implantes. 

Productos para aumentar los senos sin cirugía

¿Se pueden aumentar los senos con grasa e implantes?

La respuesta a esta interrogante es afirmativa. Sí, es posible incrementar el volumen del busto con grasa y con implantes al mismo tiempo. De hecho, esta combinación parece ser usual en aquellas pacientes que, antes de una segunda intervención, se les ha practicado una mamoplastia pero requieren que sean solventadas algunas asimetrías.

En estos casos la grasa funge como material que equilibra dichas irregularidades y permite una mejor y más firme posición de los senos.   

Pero cuando la mujer previamente no ha sido sometida al aumento de pechos, esta combinación de tejido adiposo o grasa más implantes funciona, igualmente. Básicamente, en estos contextos la grasa complementa los vacíos que los implantes no logran cubrir.

Como hemos asomado en líneas precedentes, son varios los factores que los especialistas evalúan al momento de elegir la técnica que mejor convenga y según la opinión de ellos, acrecentar el busto con grasa e implantes se proyecta como mejor opción para mujeres delgadas.

Una de las razones mencionadas por los cirujanos plásticos, para fundamentar esta conclusión, apunta a que las mujeres con menos tejido subcutáneo (grasa), ameritan mayor volumen en determinados espacios del seno, como en su ángulo superior, esto es, encima del implante.

De manera que mientras el implante eleva el tamaño, la grasa modela, rellena y le otorga una apariencia más natural al busto, dada la naturaleza blanda de su contextura. En definitiva, ambos elementos optimizan el aspecto de los senos.  

Al igual que en el lipofilling sin implantes, la principal ventaja que comporta esta fusión de elementos radica en que la figura corporal se verá redimensionada, y quizás más atractiva, por el tejido adiposo sobrante que se exporta para ser introducido en el busto.  

Aumento de pechos: antes y después

aumento de senos sin cirugia
Foto: Shutterstock.com

¿Qué ocurre con la cicatriz?

Muchas personas antes de someterse a cualquier cirugía piensan en la cicatriz que queda tras cualquier intervención. Sin embargo, aunque sea normal preocuparse por la marca dejada por la incisión, hoy día disponemos de productos cosméticos y naturales para atenuarlas o desparecerlas.

Y pese a que ante un aumento de pechos sin implantes, no sea precisamente el tamaño de la incisión lo más relevante, por fortuna, la cicatriz del lipofilling mamario es diminuta. Expresan los expertos que no supera los 4 milímetros, puesto que, la incorporación de grasa se ejecuta mediante una cánula o conducto.

En cambio si el incremento de senos se lleva a cabo utilizando implantes, las cicatrices pueden ser más notorias. En este punto, el tamaño y la visibilidad de la cicatriz dependerán del lugar en el que se realice el corte para introducir las prótesis.  

Existen tres principales modalidades para fijar los implantes. Así, las prótesis pueden ser implantadas desde la región axilar, desde la areola o en la parte inferior del seno, entre éste y el  tórax. De los tres casos la cicatriz menos visible, con el tiempo, será la última, pues el pliegue propio del volumen de las mamas hará que no se advierta.

Toda cicatriz experimenta varias etapas, desde la inicial incisión hasta el momento en que se seca y se aminora la marca. La hemostasia o primera fase corresponde a la coagulación inmediata, una vez cerrada la herida. Seguidamente, la cicatriz se hallará en su fase inflamatoria, fácil de identificar debido a la sensación de picor y dolor experimentados.

En un tercer momento, la incisión se encontrará en la fase fibroblástica, caracterizada por la reposición y recuperación de tejidos. Por último y al cabo de algunos días se inicia el proceso de maduración de la cicatriz, que podría desdibujarse de acuerdo con el tipo de piel y al cuidado brindado.

Ya sea que los implantes sean de silicona o de solución salina, las incisiones de éstos son considerablemente mayores que la cicatriz, apenas perceptible, dejada cuando el aumento de busto descarta la utilización de prótesis.

No obstante e independientemente de la técnica usada en ambas situaciones (con y sin implantes) es preciso cuidar de la cicatriz atendiendo, por supuesto, a las indicaciones señaladas por el médico.

De igual forma, resulta beneficioso hidratar la piel y llevar una alimentación que favorezca la cicatrización, lo que se traduce en no consumir aquellos alimentos que propicien infecciones en las heridas. Evadir acciones que puedan lastimar la cicatriz, así como evitar su constante manipulación y agresiones con las uñas, conseguirán apresurar su total restablecimiento.    

Complicaciones y cuidados postoperatorios

Existe la firme creencia de que el éxito de toda intervención quirúrgica reside en los cuidados posteriores e inmediatos a la misma. En el caso del aumento de senos sea con implantes o sin ellos es sumamente importante no ejercer ningún tipo de fuerza.

Asimismo, otra recomendación esbozada en cirugiasdelamama.com, como parte del protocolo de cuidados postoperatorios consiste en portar un sujetador ortopédico, al menos durante el mes siguiente después de la operación. El mismo además de fijar y proteger el busto, facilitará su desinflamación, consecuencia natural producto de la manipulación.  

Aunado al hecho de evitar todo tipo de actividad que suponga la aplicación considerable de esfuerzo físico, la jornada diaria doméstica debe restringirse por lo menos durante treinta días. Esta indicación no sólo responde a la intervención del busto, sino al cuidado que ameritan las zonas corporales que suministraron la grasa para aumentar el tamaño de los pechos.

A propósito de las zonas donantes de grasa, también es conveniente el uso de una faja que cubra el abdomen y los costados. Una de las finalidades es impedir posibles deformidades resultantes de la acumulación de líquidos en los vacíos dejados por los contenidos de grasa sacados.

La formación de quistes o nódulos sebáceos así como la calcificación de grasa necrosada son las complicaciones más comunes que pueden manifestarse al practicarse esta técnica. A pesar de ello, sigue siendo una práctica habitual y preferida entre las mujeres que desean aumentar su busto sin recurrir a cuerpos extraños como las prótesis o implantes.    

Llevar una alimentación saludable y combinarla con la realización de ejercicios cooperará con el buen funcionamiento del organismo y además contribuirá a evitar que la grasa succionada del abdomen y demás partes reaparezca, entorpeciendo y anulando los efectos de la liposucción.

Otros tratamientos naturales para aumentar los pechos

Si bien, aumentar el tamaño de los pechos representa una de las prácticas más frecuentes y cotizadas dentro del campo de la cirugía estética, como cualquier intervención quirúrgica, comporta riesgos.

Por consiguiente, para aquellas féminas que deseen contar con un busto más exuberante pero le temen al quirófano existen procedimientos naturales y alternativos para conquistar el objetivo.

Las plantas medicinales y sus bondades, al igual que en otros escenarios de la belleza, constituyen útiles ingredientes para engrandecer el busto. A continuación hallaremos algunas.

Hinojo: conocida por sus cualidades para alivianar y facilitar la digestión, esta planta de agradable aroma, preparada mediante infusiones, es aconsejable para acrecentar el busto. Esto es posible, gracias a que cuenta con elementos capaces de elevar los niveles de estrógeno y generar tejido mamario, con lo cual, su volumen se ve aumentado.

No es casualidad que en tiempos pasados se empleara el hinojo para aumentar la producción de leche. Pero así como favorece, en cantidad, no debe consumirse si hay embarazo.

Palmito salvaje o Saw Palmetto: pese a ser recomendado para tratar inflamaciones de la próstata, de la vejiga y para combatir la alopecia, esta planta cuenta con cualidades que intervienen en la actividad hormonal. De manera particular es su influjo en la reducción de la hormona sexual masculina testosterona lo que conduce al crecimiento natural de los senos, según lo reporta el sitio digital elespanol.  

Ñame silvestre: esta planta bastante cotizada para aminorar la sequedad vaginal y mitigar los calambres premenstruales, también ha sido utilizada con fines de ampliar el tamaño de los pechos.

En virtud de que el ñame silvestre cuenta en su composición con diosgenina, es a menudo empleado como sustituto de estrógenos, hormonas femeninas a las que son atribuidas acciones como la menstruación y desarrollo de los senos.  

La paciencia es una virtud, reza el adagio popular, por tanto, en caso de optar por los demorados pero comprobados beneficios de estas plantas, lo más prudente es no aspirar a obtener resultados asombrosos en poco tiempo.

Aunado a los efectos de algunos ingredientes naturales justificados por la presencia de cualidades medicinales, hacer determinados ejercicios también beneficia el aumento del tejido mamario. Ejercitarse con frecuencia no sólo simboliza un regalo para el organismo que optimizará sus diversas labores, sino que también ayuda a modelar la silueta, en general. 

Una primera recomendación, producto del consenso de entrenadores, postula a las flexiones (de pecho) como ejercicios de base para incrementar el volumen del busto. Como objetivo general este ejercicio anaeróbico se propone desarrollar los músculos pectorales.

Pese a la efectividad de las flexiones, si la postura adoptada para hacerlas no es la correcta ocasionará efectos colaterales como lesiones en la columna, puesto que, se trata de hacer resistencia al propio peso corporal, con el apoyo de los brazos y la punta de los pies.   

Se suman a las flexiones, los ejercicios de fuerza y las contracciones isométricas. Pero de forma semejante a lo que ocurre con el paciente y pausado el efecto de las plantas medicinales, solamente con constancia y disciplina en la ejecución de ejercicios físicos será posible aumentar los pechos a mediano o largo plazo.

Si reparamos en el posible efecto de rechazo que puede generarse tras la implementación de prótesis mamarias o si pensamos en la cicatriz dejada por este procedimiento, es muy posible que nos decantemos por el aumento de senos sin implantes, en lugar de aquél.

Sin embargo,tanto la valoración del especialista como las condiciones de salud de la paciente y sus particularidades anatómicas se verán involucradas en la elección de la técnica más adecuada.

Someterse a un lipofilling mamario no tiene por qué ser motivo de culpa ni vergüenza, las razones que lleven a una mujer a modificar su apariencia corporal pueden considerar el plano estético, emocional y de salud, por tanto, las mismas no deberían ser objeto de cuestionamientos.

De hecho, ante difíciles padecimientos como el cáncer de mama, esta técnica reconstructiva luce como una posibilidad viable para compensar asimetrías cuando ha habido extirpación. Siempre, por supuesto, con el consentimiento médico y después de exámenes que constaten el carácter no agresivo ni contraproducente, de este procedimiento quirúrgico, en pacientes con antecedentes oncológicos.

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