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Tipos de acné y cómo eliminarlo

Cualquier lesión que amenace la apariencia y la piel del rostro es motivo de preocupación, especialmente si se trata de acné. Conocer los diferentes tipos de acné nos permitirá identificar las particularidades de cada uno y poner en práctica, con asesoría médica, acciones para prevenirlo y eliminarlo.

La sustancia sebácea que se deposita en los conductos pilosos cutáneos (o poros) más el acopio de células muertas en dichos conductos los lleva a obstruirse, dando origen al acné.

Compartiremos en este artículo además de los tipos de acné, sus manifestaciones, tratamientos y otras recomendaciones para lucir una piel libre de esta afección cutánea.

Tipos de acné

Son varios los factores que intervienen al momento de clasificar los tipos de acné. Así, tanto el nivel de gravedad como las razones que puedan motivarlo, permiten esbozar los principales tipos de acné.  

Según la gravedad el acné puede ser: leve, moderado o severo. Identificamos acné leve cuando estamos ante le presencia de puntos negros o puntos blancos, estas lesiones no se inflaman y no producen dolor. En cambio, si observamos un número considerable de granos y erupciones inflamadas dejando, en ocasiones, marcas en la piel hablaremos de un acné moderado.

Y si emergen nódulos, pústulas, quistes, e incluso, abscesos cuyas huellas en la superficie de la piel son más profundas e indelebles, son indicios suficientes para saber que se trata de acné severo.

La inflamación en el acné se encuentra estrechamente ligada con las causas que lo producen. Cuando es la hiperseborrea o exceso de producción sebácea el motivo del acné, el mismo no suele acusar inflamación, tal es el caso de los quistes de milium o puntos blancos.

Asimismo, la ausencia de dolor e inflamación es un signo del acné producido por una hiperqueratinización, es decir, por el abultamiento epidérmico resultante del bloqueo de los poros. Pero si la inflamación acompaña a las expresiones del acné es porque la proliferación de bacterias, tercera causa, ya se ha puesto en marcha, complejizando la lesión.

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Shutterstock.com

Aunado al nivel de gravedad y a la etiología (causas), la etapa en la que aparece el acné también supone una referencia para establecer otra tipología. De esta forma, el acné del bebé o neonatal; el acné infantil, que suele surgir entre los 3 y 9 meses del bebé; el acné vulgar muy habitual en la adolescencia y el acné tardío que sale en la adultez suelen combinar rasgos de los dos criterios esbozados previamente.

Por último existen otros tipos de acné que surgen en condiciones específicas, tenemos entre ellos:

Acné excoriado: propio de aquellas personas que no mantienen la calma y que a menudo y con poca delicadeza se lesionan la región cutánea en la que tienen acné.  

Acné veraniego: la exposición a la radiación solar es el motivo adjudicado a este tipo de acné, también denominado estival.

Acné medicamentoso: como lo sugiere el adjetivo, es la reacción a determinados medicamentos lo que origina esta clase de acné.

A continuación describiremos las principales manifestaciones clínicas del acné, signos sumamente útiles al momento de diagnosticar el tipo de acné y hallar el tratamiento adecuado.

Pápulas

Son pequeños abultamientos rojizos que emergen en la piel del rostro y del cuello, sobre todo. Estos granos epidérmicos dan origen al acné papular y normalmente la inflamación viene dada por la acción de la Propioniubacterium acnes (o bacteria del acné). De acuerdo con la cantidad de pápulas, el acné será moderado o severo.

Pústulas

Aparte del dolor, quizás sea la existencia de pus el hecho que más alarme ante la presencia de estos granos de color blanquecino o amarillo conocidos como pústulas. Emergen especialmente en la barbilla y están asociadas a la inflamación de los folículos pilosos. El acné pustuloso, como es de suponer, forma parte del acné inflamatorio y la mayoría de veces es severo.

Nódulos

Tanto el tamaño como la consistencia de los nódulos distan de las pústulas y pápulas, pues los mismos son más grandes y duros al tacto. Empero, su mayor diferencia radica en que los nódulos, ocasionalmente, salen a la superficie de la piel por lo que suelen ser más profundos, dolorosos y ameritan revisión médica para su eliminación. La existencia de nódulos acusa un acné quístico.

Acné cosmético

Es el tipo de acné que halla su origen en el uso de determinados productos de belleza. Los cosméticos no sólo motivan el acné sino que pueden empeorarlo, en caso de que ya exista, por lo que resulta importante consultar al dermatólogo sobre su uso y contraindicaciones.

Sabemos que la piel grasa representa un escenario fértil para el acné, de manera que evitar implementos como polvos, bases o sombras, que contengan en su composición sustancias aceitosas como la lanolina, nos ayudará a contrarrestar el acné cosmético.

Puntos negros

Como parte del acné comedónico, que abordaremos más adelante, los puntos negros son apenas la cúspide o la parte visible de granos que contienen grasa en su interior, producto de la excesiva actividad de las glándulas sebáceas.

Pero a diferencia de otros signos de acné, los puntos negros adoptan una coloración oscura, se oxidan, ante la natural inmersión de la piel en el aire. Con el paso del tiempo esa parte visible se endurece, impidiendo el drenaje del conducto.

Los residuos atmosféricos evidenciados en el polvo, así como la actividad hormonal que acelera y excita el trabajo de las glándulas sebáceas, especialmente durante la adolescencia, más la aplicación de maquillaje repercuten en la contaminación de las secreciones sebáceas de los puntos negros.

Estos granos fácilmente perceptibles, dada su coloración, suelen aparecer en la nariz, en la frente y en la barbilla. En general, por ser el rostro la zona más expuesta al contacto con el exterior es la denominada zona “T” de la cara, la más asediada por estos adversos puntos.  

Tratamientos puntos negros

El escenario que mejor conviene al acné, en general, pero particularmente favorable a los puntos negros es una piel grasa. Es por ello que con el fin de evitar su aparición debemos, en primer lugar, mantener la piel limpia y evaluar que los productos que usemos para contrarrestar la apariencia sebácea estén libres de componentes aceitosos.

Igualmente, retirar con implementos especiales y abundante agua el maquillaje antes de irnos a la cama facilitará la respiración de los poros impidiendo, así, que ellos se tapen. 

Como en ocasiones no le brindamos a la piel el cuidado que ella merece, los puntos negros se convierten en indicios recurrentes de acné, tanto en féminas como en caballeros. Lo positivo es que disponemos de tratamientos y consejos eficaces para despedir a los puntos negros.

En virtud de su potencial purificador así como de su capacidad para deslizar las impurezas adheridas a la fina capa de la piel, las mascarillas se alzan como excelentes opciones para despachar los puntos negros. La aplicación de las mismas puede ser ejecutada por un profesional o de manera doméstica, apoyándonos en las bondades de la miel y de clara del huevo.  

Se une a la anterior solución la exfoliación facial. La misma tiene como propósito expulsar de la piel esas impurezas reflejadas en los puntos negros. Al aplicar suaves masajes en la región afectada mediante el uso de productos diseñados para desincrustar los residuos y suavizar la capa epidérmica, lograremos remover el acné comedónico alojado en los puntos negros.

La recomendación dada en el espacio cuidateplus.marca para anular los puntos negros, sugiere que las exfoliaciones faciales se lleven a cabo entre una o dos veces a la semana. Si nos exfoliamos con mucha frecuencia podríamos irritar y maltratar la piel.

Tanto el azúcar moreno como el yogur, actúan como exfoliantes naturales.

Puntos blancos

A diferencia de los puntos negros, percibidos a primera vista, los puntos blancos también denominados quistes de milium no suelen ser tan visibles. Esto obedece tanto al diminuto tamaño como a su color blanquecino que, pese al contacto con el aire, no toman ningún tono oscuro.

Al igual que la gran mayoría de tipos de acné, los puntos blancos salen por la acumulación de grasa y células inactivas en los poros. Pero a diferencia del acné con pápulas o pústulas, aquéllos no generan dolor ni inflamación en la piel.

El rasgo indoloro de los quistes de milium, sumado a la ausencia de un agujero para que salga la secreción sebácea, permite que los mismos permanezcan por períodos largos en la epidermis, principalmente, alrededor de los ojos, en la frente, y en la región peri bucal (en torno a los labios).

Los minúsculos puntos blancos también podemos apreciarlos en el paladar y en las mejillas de los bebés. Pero en este caso la causa es la inmadurez de los conductos sebáceos en los neonatos y no el exceso de grasa epidérmica.

¿Cómo eliminar los puntos blancos?

Si bien el casi imperceptible tamaño de los puntos blancos no constituye una fuerza mayor para eliminarlos, el hecho de que permanezcan los poros cerrados puede intensificar la obstrucción de éstos. Desaparecerlos supondría un alivio para la piel.

Tanto la exfoliación como la aplicación de mascarillas cooperan en la eliminación de los quistes de milium. La liberación de células muertas es posible gracias a la acción removedora o exfoliadora.

Las mascarillas además de reponer tejidos cutáneos limpian la piel, especialmente las mascarillas de arcilla. De acuerdo a lo afirmado en elle.com, la arcilla tiene la capacidad de limpiar profundamente los poros y mejorar la circulación sanguínea de la epidermis.

Hidratarnos constantemente favorece la reducción de grasa dérmica. Pero sin duda, otra de las opciones infalibles en la eliminación de puntos blancos consiste en mantener una limpieza facial diurna y nocturna. Esta rutina en su doble turno despedirá los restos de maquillaje e impedirá el colapso de los poros.

Acné conglobata

Caracterizado por la formación de dolorosos abscesos repletos de pus, el acné conglobata se ubica en la categoría de acné severo e inflamatorio. Los efectos a nivel emocional y de autoestima suelen ser devastadores, dado que dejan considerables cicatrices permanentes.

Al principio, en vista de las diferentes manifestaciones: puntos negros, pápulas o puntos blancos, no es posible definirlo con claridad. Pero si estas erupciones se llenan de pus y se extienden con rapidez desde el rostro hacia el cuello, espalda, zona alta del tórax y glúteos no hay equívoco de que se trate del acné conglobata.

Por ser un tipo de acné crónico son inaplazables las consultas con el especialista. Él a partir de determinados factores: tipo de piel; reincidencia de la afección; funcionamiento hormonal y edad, evaluará el tratamiento más idóneo para combatir este tipo de acné.  

Acné comedónico

De los tipos de acné que hemos presentado hasta ahora, quizás sea el acné comedónico el más común en la adolescencia. Las alteraciones hormonales, de esta etapa, hacen que las glándulas sebáceas segreguen mayor cantidad de grasa, lo que bloquea el folículo piloso.

Manifestado a través de puntos negros (erupciones con salida) o de granos cerrados materializados en pequeños bultos amarillentos, el acné comedónico acusa una leve inflamación en la zona donde emerge y no es tan severo como otros tipos de acné. Casi siempre brota en el rostro, pero partes del cuerpo como espalda, pecho, hombros pueden exhibir este tipo de acné.  

Además de los trastornos hormonales, factores emocionales como ansiedad, angustia o estrés se suman a las causas de este acné. Otro elemento asociado a la aparición de estos granos puede ser la ingesta de anticonceptivos provocando desequilibrios hormonales, aunque esto no funciona del mismo modo en todas las mujeres.

Después de los adolescentes, las mujeres son las más afectadas con este tipo de lesión cutánea. Esto obedece, sobre todo, a la actividad hormonal acaecida durante la ovulación, la menstruación y al uso de anticonceptivos.

No obstante, la población masculina no queda exenta del acné comedónico, al respecto señala el sitio unisima que la falta de atención temprana al acné en los hombres, hace que rápidamente avance de leve a severo, dejando cicatrices dérmicas.

Procurar no lastimarse ni manipular con las manos sucias las elevaciones sebáceas evita la multiplicación de bacterias en la región afectada. Este hecho aunado a una constante higiene cutánea, menguará la sobreproducción sebácea, responsable del acné comedónico.

Asimismo ayudarán a reducirlo acciones que evadan atmósferas estresantes y alimentos sobresalientes en grasas sobresaturadas. Finalmente y siempre que un especialista lo considere, la administración de antibióticos o suplementos antimicrobianos, funcionarán en el tratamiento del acné comedónico.  

Acné quístico

Señalado como el responsable de marcadas huellas o cicatrices en la piel, el acné quístico es inflamatorio y ocasiona nódulos debajo de la piel con una profundidad considerable. Razón que justifica el color rojo y el dolor en el rostro, cuello y hombros, zonas lesionadas por este tipo de acné.

A su vez, tanto el enrojecimiento como la inflamación se derivan de las bacterias que subyacen en el tejido cutáneo más hondo y generan dolor. De modo que, el grado gravedad del acné quístico es mayor al del acné comedónico, motivo que exige la consulta con un dermatólogo.

Y como se trata de infecciones bacterianas, los antibióticos son el tipo de fármacos que suelen ser los más indicados para detener la acción de estos microorganismos y menguar la inflamación. Sin embargo, siguiendo lo argumentado en el espacio vice.com, es la isotretinoína, síntesis de la vitamina A, el tratamiento más efectivo para el acné quístico.

La isotretinoína además de aniquilar las bacterias, desbloquea los poros y aminora la cantidad de grasa dérmica. Específicamente estimula el encogimiento de las glándulas sebáceas, disminuyendo así el exceso de grasa y acelerando el proceso de cicatrización. El efecto colateral de su uso es la resequedad de la piel.

¿Cómo eliminar los quistes de acné?

bolas de grasa en la cara
Shutterstock.com

La mezcla adiposa y purulenta que compone los quistes de acné y su considerable tamaño hacen que éstos sean tratados con procedimientos clínicos. Una primera opción para este acné quístico es, la ya conocida, isotretinoína.

No obstante, si por diversas razones el efecto de los antibióticos no es el esperado, es posible optar por la terapia fotodinámica. La misma consiste en aplicar rayos láser que erradicarán las bacterias causantes del acné. Normalmente este tratamiento suele estar antecedido por fármacos que preparan la piel antes de recibir los haces de luz.  

Una forma de aminorar las notables marcas que producen los quistes de acné es debilitando la formación de cicatrices mediante cremas, por ejemplo.

Tratamientos para eliminar el acné

Cuando el acné que padecemos es valorado, por el dermatólogo, como moderado o severo debemos ser pacientes y cumplir con el tratamiento durante el tiempo estipulado, el cual suele ser prolongado y no breve.

De acuerdo con el tipo y compromiso o amenaza que pueda generar el acné, el médico elegirá la mejor opción entre los tipos de tratamiento más comunes para eliminar el acné: tópico, hormonal, sistémico y quirúrgico

Básicamente todo tratamiento que procure menguar esta lesión cutánea, implementará mecanismos que impidan la obstrucción de los poros a través de la regulación de secreción sebácea y que detengan la propagación de bacterias, principales causas del acné.

El tratamiento tópico recurre a la administración de cremas o ungüentos con antibióticos o queratolíticos, cuya función reside en adelgazar y aliviar la región cutánea que bordea la erupción de acné. Es el más habitual en un primer momento, cuando el acné es inflamatorio pero no grave.

El tratamiento hormonal, por su parte, halla cabida cuando los antibióticos suministrados no han ejercido efectos positivos. Como se trata de apaciguar la sobreexcitación de las glándulas sebáceas resulta factible emplear el acetato de ciproterona, sustancia que inhibe la actividad androgénica mitigando, a su vez, la segregación de sebo.  

El tratamiento sistémico en cambio se apoya en la administración oral de medicamentos, en su gran mayoría antibióticos. Con esta opción se busca aniquilar las bacterias responsables de la inflamación y secreciones purulentas, en caso de haberlas.

Pero cuando el acné ha dejado huellas de gran intensidad en la piel o ha causado hipo o hiperpigmentación cutánea puede ser y siempre con vigilancia médica, el tratamiento quirúrgico el más conveniente.

Medicamentos

Como anunciamos en el anterior apartado, los antibióticos suelen ser los fármacos más habituales cuando el acné se ha tornado severo con inflamación y pus. Tanto la tetraciclina como la eritromicina son lo más usuales, en estos casos, por actuar como antiinflamatorios y bactericidas.

Simultáneamente y cuando se observa la tendencia al desarrollo de nódulos o si se trata de acné quístico la Isotretinoína, tal como mencionamos es el medicamento más idóneo. Su efecto antiseborreico y antibacteriano detiene la producción sebácea y evita la obstrucción de los poros, proceso conocido como comedogénesis.

La ingesta de estos medicamentos puede ocasionar reacciones colaterales por lo que es importante informar al médico antes y después de su administración.

Hormonas

A lo largo del artículo hemos hecho alusión al exceso de trabajo llevado a cabo por las glándulas sebáceas y la consecuente segregación de grasa. Este suceso aunque sucede mayormente en la pubertad, también tiene lugar en la adultez. Esto constata la activa intervención de las hormonas en el desarrollo del acné.

De igual modo, el hecho de que irrumpan signos de acné, justamente, en las fechas próximas a acontecimientos femeninos signados por fluctuaciones hormonales como la menstruación y ovulación, reafirma el funcionamiento hormonal como parte de dicha lesión dérmica.

Por último, el uso de anticonceptivos, procesados a base de hormonas, en algunas mujeres actúa favorablemente en el control del acné, lo que demuestra, una vez más, la relación de las hormonas con el acné.  

Después de este recorrido por los diferentes tipos de acné y luego de haber conocido sus manifestaciones e implicaciones, corroboramos la necesidad de procurar un permanente cuidado e higiene de la piel para limitar los efectos del acné.

 Llevar una limpieza facial diariamente no obedece únicamente a propósitos estéticos sino que al mantener la piel limpia, y por tanto sana, estamos frenando de algún modo su envejecimiento.

También pudimos constatar que los tratamientos del acné, sobre todo cuando es diagnosticado como severo, requieren de paciencia pues los mismos logran su objetivo al cabo de meses, e incluso años. Por consiguiente, si hurgamos y lastimamos los granos, la angustia y el tiempo en aliviar se prolongarán.

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