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15 alimentos que no deben comer los niños

En este artículo compartiremos información sobre hábitos alimenticios que podrían desequilibrar el metabolismo del niño, y en consecuencia, su bienestar. Específicamente daremos a conocer aquellos alimentos prohibidos, que al menos durante los primeros años, no deberían formar parte del menú de los pequeños.

La infancia, tal como lo ha constatado la psicología, es una etapa determinante en la vida del ser humano. Son varios los componentes que durante estos años forjarán las bases de la personalidad y el carácter del potencial adolescente.

Además de contar con afecto y compañía, gozar de buena salud en esta fase inicial supone un requerimiento elemental en el infante, para que pueda lograr un adecuado desarrollo cognitivo y físico. Así, tanto el apoyo emocional brindado como cuidar su alimentación constituyen acciones que optimizan su cuidado integral.

15 alimentos que los niños no deben comer

Pese a las diferencias de cada organismo, cuando se trata de niños, existe un consenso respaldado en opiniones de expertos sobre determinados alimentos que resultan perjudiciales para la salud de aquéllos. A continuación encontraremos 15 de ellos:

1. Leche de vaca

Al menos durante los primeros seis meses de vida, el bebé exclusivamente debería recibir leche materna, o de fórmula en su defecto, pero en ningún momento debe consumir leche de vaca durante el primer año.

Los nutricionistas alegan que la abundancia de minerales y proteínas de esta bebida, de origen animal, puede exacerbar la actividad renal en los neonatos.

2. Sal

Una vez descubierto el sabor de la sal en las comidas es difícil eliminarlo. Pero en los infantes puede generar dificultades en el funcionamiento renal y a la larga traer alteraciones en la tensión arterial.

Según recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS), la cantidad idónea para niños menores de siete años sería de 3 gramos de sal, al día. Lo que nos permite concluir que es impensable salar la papilla de los bebés.

3. Azúcar

Afortunadamente el azúcar que necesita el bebé ya se encuentra en la leche materna. Si intentamos durante los primeros meses endulzar algunos alimentos, estaríamos contribuyendo a generar fluctuaciones de insulina, sobre todo, si apelamos a azúcares refinados.

4. Cereales como desayuno

La ligereza nutricional y la brevedad en su preparación pueden llevar a muchos adultos a decantarse por los cereales. Pero esta opción no es nada aconsejable para el desayuno de niños, dado que además de poseer considerables proporciones de azúcar, su aporte de fibra es mínimo por el proceso que sufre el cereal hasta obtener las hojuelas.

5. Miel

Pese a sus múltiples propiedades, en los bebés no es nada aconsejable la miel, pues ocasiona botulismo del lactante, padecimiento que puede ser letal. Concretamente, es la inmadurez del intestino la que impide batallar con las esporas de la bacteria Clostridium botulinum, que puede habitar en la miel.

La sugerencia de médicos y nutricionistas es que este alimento natural sea saboreado por el niño sólo después de los doce meses.

6. Frutos secos

Uno de los mayores temores de los adultos es que los niños se atraganten o se asfixien con algún objeto o alimento. En tal sentido, los frutos secos: nueces, pistachos o almendras, no deberían ser consumidos por los niños antes de los seis años. Además, su composición tiende a producir alergias.

7. Alimentos precocinados

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Una vez más, la falta de tiempo de los padres incide negativamente en la elección de alimentos desatinados para sus hijos, ejemplo de éstos son los precocinados: croquetas de carne, lasañas o guisos.

Las grasas saturadas, los conservantes y el exceso de sal de los alimentos precocinados, hacen de ellos comidas que complican la actividad cardiovascular de los infantes y no ofrecen nutrientes.  

8. Productos del mar

El mercurio presente en algunos mariscos, en el pez espada y en el atún rojo resulta tóxico para los niños menores de tres años. Si bien el pescado aporta hierro y vitaminas, cuando se trata de niños, lo mejor es racionar las cantidades durante la semana. 

9. Embutidos

Conocemos el esfuerzo que hace el aparato digestivo para desintegrar las carnes. Pero si se trata de carnes procesadas, con abundantes grasas, como salchichón o chorizo, la actividad intestinal se intensifica. Por lo que los embutidos no son alimentos nada aconsejables para los delicados estómagos de los más pequeños.

10. Repostería industrial

El poder de seducción que ejerce la repostería mediante donas, galletas u otros antojos en los niños (y adultos) resulta peligroso. Primero, porque constituyen reservas de grasas trans, las más perjudiciales, y en segundo lugar por la abundante cantidad de azúcar que lleva sus ornamentos: pepitas de colores, mermeladas o sirope.

11. Jugos o snacks de frutas

Es habitual que los niños en edad escolar ingieran estos productos, preparados “supuestamente” a partir de frutas. Sin embargo, sólo el hecho de que sean bebidas azucaradas, con colorantes y conservantes ya debería ser motivo de sospecha para desaparecerlas de la merienda de los niños.

12. Espinacas

Es natural asustarse si vemos que los labios del bebé adoptan una coloración azulada. Espinacas y acelgas son responsables de este trastorno hipóxico, por tanto, es preciso descartarlas en los primeros meses de nacimiento. 

Este signo, producto del nitrato hallado en estas hortalizas, entre otros motivos, responde a la transformación de la hemoglobina, de los recién nacidos en metahemoglobina, ocasionando asfixia y azulamiento de la zona peribucal, de acuerdo con información ofrecida en el sitio web eresmama

13. Refrescos o gaseosas

Además de las grandes cantidades de azúcar halladas en estas bebidas, la cafeína contenida en ellas produce sobreexaltación del sistema nervioso, lo cual puede incidir desfavorablemente en el sueño de los infantes. A su vez, el exceso de azúcar de las gaseosas motiva la aparición de caries e induce al sobrepeso. 

14.  Comida rápida

al igual que ocurre con las golosinas, los niños que ya han degustado un hot dog o una pizza, desearán probar una vez más estos platillos nada saludables para ellos. El exceso de grasa, que se traduce en calorías, convierte a la popular fast food en una categoría de alimentos poco sanos para los niños, pues propicia afecciones hepáticas y cardiovasculares.

15. Golosinas

En toda familia que haya niños es frecuente que las golosinas sean empleadas como tradicional mecanismo de premiación/castigo para modelar la conducta. Esto se debe al inmenso gusto que experimentan los infantes cuando las comen.

Desdichadamente, muchos padres no reparan en el daño que producen las golosinas, producto de la mezcla de colorantes, azúcares y mucílagos o sustancias viscosas, que tanto deleita a los pequeños.  

Atender a un niño supone tomar decisiones que, aun cuando creen desavenencias en su ánimo, favorezcan su salud física y mental. La maternidad comporta un acto de amor y servicio hacia los hijos, por consiguiente, cocinar para ellos es una de las mejores formas de cuidar su alimentación.

Especialmente durante los primeros meses de nacidos los niños, surgen dudas y temores en materia de alimentación. Es por ello que resulta vital consultar al especialista sobre los alimentos prohibidos y las porciones adecuadas de aquellos que no lo son.

Asimismo, evitar aquellas comidas que posean en su composición conservantes, grasas saturadas y trans, colorantes artificiales y abundantes cantidades de azúcar, entraña una práctica que cooperará con la buena salud de los niños.

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