Suplementos-alimenticios

¿Qué contienen los suplementos alimenticios y quiénes pueden consumirlos?

Cada vez son más los productos que aparecen en el mercado con el fin de complementar las necesidades nutricionales que amerita el organismo. La aceptación positiva de estos suplementos alimenticios, ha dado lugar a la creencia equívoca de que los mismos sustituyen una alimentación saludable.

Gracias a estudios realizados, ha sido posible corroborar el buen desempeño y aconsejar la ingesta de algunos suplementos, como el ácido fólico. Sin embargo, esta recomendación de consumo no se extiende a todos los complementos dietéticos que pueblan la industria.  

A continuación, ofreceremos información acerca de los componentes de este tipo de productos; en cuáles situaciones específicas su consumo arroja mejores resultados; qué parte de la población se ve más beneficiada con su uso y en qué aspectos debemos centrar la atención en caso de precisarlos.  

¿Quiénes pueden consumir suplementos?

Pese al rol compensatorio de muchos suplementos, siempre que busquemos reparar funciones que podrían ser llevadas a cabo, naturalmente, por los micronutrientes alojados en los alimentos, es conveniente consultar al médico para evitar la ingesta de aquéllos sin razón o por azar.

Existen circunstancias y etapas en las que apoyarse nutricionalmente en suplementos alimenticios es necesario. Así, el embarazo más la posterior lactancia, la senectud y en ocasiones la infancia, forman parte de estos momentos. Igualmente, los deportistas de alta competencia se suman a este colectivo.

La gestación es un período en el que la alimentación de la futura madre demanda grandes cantidades de vitaminas y nutrientes que pueden ser, perfectamente, reforzadas con suplementos. Tanto el cuerpo de la mujer como el feto en formación agradecen estos complementos, previamente prescritos.   

También es apropiado ingerir complementos dietéticos cuando se prescinde de alimentos de fuentes animales, tal es el caso de personas veganas o vegetarianas. Ya sea por asuntos ontológicos o por preferencias, los veganos, particularmente, podrían equilibrar su dieta valiéndose de los nutrientes aportados por los suplementos.

Por último, siguiendo lo expuesto en el espacio familydoctor.org, quienes padezcan afecciones del sistema digestivo que les impida absorber minerales o proteínas, pueden darles un uso justificado a los suplementos dietéticos. Las personas intolerantes a la lactosa o las celíacas son ejemplos de este grupo.  

¿Qué contienen los suplementos? 

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Shutterstock.com

Los suplementos contienen nutrientes que ejercen roles compensatorios o de complemento en la alimentación. Vitaminas, minerales, aminoácidos, enzimas y ácidos grasos son los principales componentes de los suplementos. La mayoría deriva de frutas, extractos de plantas y vegetales.

Existen múltiples presentaciones de estos productos: tabletas, líquido, polvo, cápsulas. Lo importante, en todo caso, es asegurarnos de que cuenten con certificaciones que avalen su calidad y que, por supuesto, hayan sido indicados por el especialista.

Pese a que los nutrientes, en general, optimizan el funcionamiento del organismo, en caso de haber exceso de algún nutriente o una combinación inadecuada, pueden originarse efectos colaterales. Lo que nos exhorta tanto a la evaluación de la etiqueta para corroborar cantidad y concentración, como a la consulta previa de un nutricionista.

Suplementos para embarazadas

Una de las evidencias científicas que mejor demuestra el favorable consumo de suplementos durante el embarazo es la concerniente a la vitamina B9, mejor conocida como ácido fólico. Su presencia en el organismo contrarresta posibles afecciones en el embrión, por lo que es aconsejable consumir ácido fólico, incluso antes de la gestación. 

El déficit de esta vitamina podría acarrear problemas a nivel del tubo neural durante el desarrollo del feto como espina bífida, esto es, cierre inconcluso de la columna vertebral.

Otra de las alteraciones que suele ser común durante el embarazo es la anemia ferropénica. La misma obedece a que la poca cantidad de hierro disminuye la actividad y cantidad de glóbulos rojos lo que, a su vez, detiene y dificulta el crecimiento embrionario.

Dentro de los suplementos más frecuentes para tratar esta deficiencia de hierro durante la gravidez se hallan las sales férricas y compuestos de ferritina. Ambos preparados son mejor absorbidos si su ingesta se acompaña con jugo de naranja.

Aunque algunos suplementos actúan favorablemente durante la gestación, las mujeres encinta, además de consultar con su médico sobre los más convenientes, precisan llevar una alimentación saludable que les provea de toda la carga energética y nutricional que exige esta condición.

Suplementos para veganos

La filosofía del veganismo persigue no aprovechar ningún recurso de origen animal, ya sea indumentaria, fármacos y por supuesto alimentos. Lo más notorio en las personas veganas es que no consumen ningún alimento proveniente de animales (carnes, huevo, miel, lácteos), rasgos que lo diferencia de los vegetarianos, quienes sí consumen huevos y lácteos.

Muchas proteínas se encuentran en productos cárnicos y ovolácteos  por tanto, como es de suponer, los veganos podrían sentir comprometida su nutrición. De manera que, al igual que en la vejez, para las personas que llevan este estilo de vida es de suma utilidad complementos que dispongan de micronutrientes como vitamina B12.

Asimismo las funciones llevadas a cabo por ciertas vitaminas y minerales, albergados en los lácteos pueden verse ralentizadas ante la ausencia de este tipo de alimentos. Por ello en los veganos es aceptable el empleo de suplementos dietéticos y vitamínicos.  

Suplementos alimenticios para personas mayores

Con el transcurso de los años muchas funciones del aparato motor y del sistema nervioso van menguando. Esta disminución paulatina se ve relacionada con la nutrición y la limitada actividad de las enzimas que extraen las vitaminas, minerales o proteínas de los alimentos.

De modo que, las personas de la tercera edad son candidatos recomendados para completar su alimentación con suplementos dietéticos. Y es que, además, la natural pérdida de apetito, frecuente en esta etapa, justifica el consumo de estos productos.

Enfermedades degenerativas como Alzheimer o demencia, son más habituales en la edad senil y, entre otras razones, su progresiva aparición podría estar emparentada con la deficiencia de vitamina B12, según la explicación ofrecida en muysaludable..

La cobalamina, o B12, por residir en las carnes rojas y de aves, no es obtenida por muchos ancianos pues no logran deglutirlas o prefieren evitarlas por limitaciones dentales. Así, un suplemento que compense la falta de vitamina B12 mitigará alteraciones de la memoria y concentración en la tercera edad.   

Asimismo la usual administración de medicamentos durante la vejez precisa acompañamiento de complementos alimenticios, puesto que muchos fármacos inhiben la apetencia.  

Elementos a considerar

Aunque el uso generalizado de los suplementos dietéticos, siempre que sean administrados bajo recomendación médica, tenga buena recepción, debemos ser conscientes de que cada organismo es único. Por tanto es posible que los resultados no sean los mismos en todas las personas.

La astucia del marketing, en ocasiones, puede engañarnos con este tipo de suplementos. Así el hecho de que sean vendidos bajo la etiqueta de productos “naturales” no indica que necesariamente lo sean o que sean totalmente confiables. De allí la necesidad de la legalidad de circulación en el mercado.

Finalmente, dada la complejidad y reacciones adversas de los tratamientos para detener o erradicar el cáncer, es muy aconsejable, que un grupo de especialistas valoren la pertinencia o no de determinados suplementos, puesto que podrían acarrear efectos contraproducentes.

Lejos de aliviar o tratar enfermedades, recordemos que los suplementos alimenticios sólo refuerzan la alimentación, que por algún motivo está siendo afectada.

El consumo justificado con la dosis indicada de estos productos subsana el aporte de minerales, aminoácidos o vitaminas que requerimos. No obstante, percibirlos como complementos mas no como sustitutos íntegros de los alimentos, será lo mejor.

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