rayos uva-uvb

Radiación de rayos UVB vs UVA: diferencias y peligros para la piel

Así como una hermosa cabellera funge como elemento seductor, una cuidada piel también puede transmitir vitalidad y atracción. Además de sus funciones protectoras, la piel es el órgano receptor de la vitamina D proveniente de los rayos solares.  

El sol, reconocido por muchas civilizaciones como el dador de vida, emite tres tipos de radiaciones: rayos infrarrojos, responsables del calor; rayos visibles o portadores de luz y rayos ultravioleta, materializados en la común oposición UVB vs UVA.

Por tratarse del órgano más superficial, es natural que sea la piel la que esté más expuesta a la radiación solar. Ésta, aunque resulte decisiva en el fortalecimiento óseo, acarrea problemas cutáneos si nos sobreexponemos a ella, como veremos seguidamente.

¿Qué es la radiación UVB?

Se conoce como radiación ultravioleta a los rayos invisibles que junto a los rayos infrarrojos, son difíciles de percibir. Afortunadamente, según señala el espacio laroche-posay.com, sólo el 5% de la radiación que llega a nuestro planeta es ultravioleta.

La radiación UVB posee una longitud de onda media (315-280 nm) y pese a que su alcance se circunscribe a la capa más superficial de la piel, la epidermis, produce enrojecimiento y quemaduras en la misma.

Este tipo de radiación posibilita el tono bronceado, pero así como otorga esa cotizada pigmentación, la sobreexposición a este tipo de rayos origina inconvenientes en la salud como erupciones simples causantes, por ejemplo, del incómodo herpes labial.

¿Qué es la radiación UVA?

Con una longitud de onda larga (400-315 nm) la radiación UVA tiene un poder de penetración más profundo que llega a la dermis. Durante el año, estos rayos del astro solar traspasan el vidrio y las nubes, por ello, aun cuando el día esté nublado, su presencia aunque imperceptible es real.

Los rayos ultravioleta A, UVA, son señalados como responsables del envejecimiento celular prematuro, denominado fotoenvejecimiento, condición constatada en las populares arrugas. Normalmente estas grietas aparecen en las zonas de la piel más expuestas al sol: rostro y cuello.

Si bien los efectos de los rayos UVA no se evidencian de inmediato, siempre que sean prolongados y recurrentes los intervalos bajo la radiación solar, aquéllos pueden originar manchas que a largo plazo podrían ser motivo de preocupación.

UVB vs UVA: ¿Cuáles son las diferencias?

Las radiaciones A y B pertenecen a la categoría ultravioleta, esto significa que no son percibidas por nuestros ojos. No obstante, existen claras diferencias entre ambas que van más allá de su longitud de onda.

La distinción más notoria se relaciona con el alcance de cada radiación. Mientras que la radiación UVA atraviesa la epidermis hasta penetrar en la dermis y, por consiguiente, ocasiona daño celular; la radiación UVB se limita a maltratar la capa visible de la piel.

El tiempo en el que se manifiestan las consecuencias de cada radiación constituye otra divergencia. Así los rayos UVB, en tanto que queman la piel, producen ardor y enrojecimiento al instante de haberse expuesto al sol. En cambio, las manchas cutáneas, motivadas por UVA además de ser indoloras, aparecen al cabo de semanas o meses.

Pese a que ambos tipos de radiación traen consigo daños cutáneos, en general, entrañan mayor peligro los rayos UVA. Esta radiación aparte de permanecer a lo largo del año y franquear diferentes superficies, representa más del 90% del total de radiación ultravioleta que llega a la tierra.

ayos UVB-UVA
Shutterstock.com

Efecto en la piel

Independientemente del tipo de piel, el exceso de radiación solar comporta serios problemas en la salud cutánea. Por un lado, esta acción, le resta humectación produciendo resequedad y por otro, genera alteraciones celulares, al punto de alcanzar niveles cancerígenos, sea mediante carcinoma o melanoma.

Un primer signo, producto del contacto prolongado con la radiación solar, es la hiperpigmentación o manchas en la piel. El tono oscurecido de éstas refleja el incremento de melanina en esa región, sustancia encargada de la coloración de la piel.

Otro efecto de la sobreexposición solar es la presencia de arrugas, no asociadas a la edad. De hecho, el calificativo prematuro vinculado con la definición de fotoenvejecimiento revela la pérdida de tonicidad de la piel a edades tempranas, ante extendidas horas bajo el sol.

La radiación ultravioleta también disminuye la cantidad de colágeno en el cuerpo, lo que a su vez acelera la aparición de arrugas. Las fibras contenidas en dicha proteína se ven perjudicadas por el exceso de emisión solar, pues genera pérdida de elasticidad y en consecuencia flacidez.  

Peligro de las cabinas de bronceado y la radiación UVA

Cuando se trata de conquistar la belleza, somos capaces de acelerar el tiempo, lo que trae graves secuelas para la salud. Hacer uso de cabinas bronceadoras supone un factor de riesgo importante de contraer cáncer de piel.

La relación entre el escaso tiempo y las altas dosis de radiación UVA, para conseguir la tonalidad bronceada, acrecienta la posibilidad de que el ADN de las células de la piel sufra mutaciones que pueden devenir, más adelante, en melanoma.   

Peligros del sol y prevención

Son innegables las bondades del astro rey en materia de luz y calor. Sin embargo, si no hay mesura en el aprovechamiento de sus rayos y sin ningún tipo de protección, tales beneficios pueden convertirse en amenazas, bien sea comprometiendo la salud o la apariencia.

Desde una postura estética, las manchas en la piel aminoran la luminosidad y dan una textura poco uniforme al rostro. De allí la necesidad de proteger el tejido cutáneo con el frecuente uso de protectores solares o portando atuendos que mitiguen los efectos de la radiación ultravioleta: sombreros o sombrillas.

Aunado al órgano más grande del cuerpo, los ojos también resultan perjudicados por los rayos ultravioleta, según lo señalado en la entrada cancer.gov. No en vano, los oftalmólogos recomiendan que los lentes para el sol sean capaces de bloquear los rayos UV.

A pesar de que tanto el carcinoma de células basales como el melanoma o cáncer de piel estén ligados a varios factores, es la excesiva radiación solar el principal detonante de ambos padecimientos. Por tanto, regular el tiempo al tomar el sol es una necesidad capital para debilitar sus peligros. Es aconsejable evitarlo desde las 10 a.m. hasta las 4 p.m.

 

En aras de alejar los nocivos resultados, derivados de una exposición indiscriminada a la radiación ultravioleta, adoptar como fiel compañero un protector solar de amplio espectro que cuente al menos con 30 de factor de protección solar, FPS, será una excelente decisión.  

Asimismo, con el fin de exhibir una piel tersa y que no luzca opaca ni enferma, será conveniente explorar sobre aquellos medicamentos o alimentos fotosensibles, como el limón, los cuales ocasionan alteraciones en la piel, ante la inmediata exposición a la benevolente pero temida estrella solar con su conocida oposición UVB vs UVA.  

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s