Perfumes caseros

¿Cómo hacer más de 10 perfumes caseros desde casa?

Emanar un agradable olor, derivado de algún perfume e indudablemente de una adecuada higiene personal, es signo de atracción y de bienestar. Al portar un determinado perfume estamos transmitiendo información sobre nuestros gustos aromáticos, personales e incluso culinarios. 

Si bien el arte de la perfumería, a lo largo de los siglos, ha sido escoltado por la moda y el lujo, explorar opciones artesanales que evoquen esencias de la naturaleza, nos dará la oportunidad de experimentar momentos con aromas igualmente placenteros.

Afortunadamente, en los tiempos actuales es posible acceder a un amplio abanico de aceites esenciales y otras sustancias. Por tanto, la creación de perfumes caseros entraña la posibilidad de diseñar e intentar combinaciones acorde a nuestro estilo y preferencias.

Asimismo, la elaboración de perfumes caseros supone una contribución con la salud del planeta, al reducir la contaminación, producto de la manipulación de ciertos elementos químicos empleados en la opulenta industria perfumista.

¿Cómo se crean los perfumes?

La creación de perfumes es un oficio milenario signado por curiosidad y minuciosidad. Los artífices de perfumes, tradicionalmente, han sido comparados con alquimistas y es que, en efecto, su labor radica en combinar diversos aromas hasta hallar una fragancia deleitable.

Los ingredientes constitutivos de todo perfume son: sustancias aromáticas ya sean de aceites naturales o esencias sintéticas; un disolvente y un fijador. En contextos industrializados la mezcla de los mismos siguen procesos sofisticados de destilación, filtración y extracción de aromas.

Pero independientemente de que el perfume sea artesanal o sea obtenido en laboratorios, resulta importante conocer las principales notas o niveles de aroma que se precisan en el diseño de cualquier perfume. Las mismas son: notas de salida, de corazón y de fondo.

Las notas de fondo, también llamadas de base, son las primeras que deben incorporarse en el recipiente. Su función radica en realzar la fragancia elegida y permitir que se conserve durante varias horas en la piel. Normalmente se recurre, como aromas de base, a los provenientes del pino, el jengibre, el sándalo y la vainilla.

Seguidamente vienen las notas de corazón, que como indica su nombre, constituyen el núcleo o médula del perfume. Éstas emergen, una vez desaparecidas las notas de salida y se caracterizan por indicar la familia de la fragancia: floral, oriental, amaderada, entre otras.

Las notas de salida o de cabeza son las últimas que se agregan a la combinación. Ellas representan la carta de entrada del perfume porque son las primeras en percibirse y también en disiparse al cabo de pocos minutos. Dentro de las más habituales destacan: lavanda, romero, toronja y menta.

La presencia de dichos niveles de aroma es lo que justifica que cuando rociamos un perfume, su fragancia se modifica desde el momento en que lo aplicamos hasta pasadas algunas horas. Como vemos cada nota cumple una función específica en el diseño de fragancias.

¿Cómo hacer un perfume casero de forma natural?

perfumes caseros
Shutterstock.com

Según lo reseñado en mensandbeauty.com, existen componentes e implementos indispensables en la fabricación de perfumes caseros: alcohol etílico; agua destilada o mineral; aceite de base; un filtro; un embudo; dos recipientes de vidrio, uno de ellos con coloración oscura y aceites esenciales.

La naturaleza es la más bondadosa fuente de aromas. Por tanto, y en vista de que muchos perfumes intentan rememorar fragancias florales, frutales o boscosas, la primera condición para fabricar un perfume casero es elegir deliberadamente el aceite esencial pues en él se aloja el olor al que aspiramos.

Una vez reunidos los ingredientes agregamos, en primer lugar, 2 cucharadas de aceite de base en uno de los envases. Este aceite que puede ser almendras o de jojoba se encargará de  transportar la fragancia a la piel.

Seguidamente incorporaremos las fragancias elegidas. En este paso recordaremos los roles de las notas y contaremos las gotas de cada aceite esencial según cada una. Lo ideal es que la mitad de la fragancia esté contenida en la nota del corazón y la otra parte se distribuya en las dos notas restantes.

Así, como precisaremos de 30 gotas en total serían: 6 gotas para la esencia de fondo (20%); 15 gotas para la nota de corazón (50%) y las últimas 9 gotas corresponderían a la nota de entrada (30%). Es necesario seguir este orden por lo expuesto en el apartado anterior. 

A esta mezcla de aceites añadimos el alcohol etílico con concentración de 96°, o en su defecto vodka, para posteriormente dejarlo reposar en un lapso que comprenda entre tres días y un mes. En este momento cerraremos el recipiente y lo pondremos en un lugar seguro.

Cada cierto tiempo podemos revisar la mezcla para detectar el grado del aroma  que buscamos. Y una vez hallado el punto exacto sumaremos 2 cucharadas de agua destilada y es hora de que agitemos con energía durante un minuto el preparado.

Finalmente, apoyándonos en el filtro y el embudo, colamos la mezcla y la envasamos en el recipiente oscuro. En adelante podremos disfrutar y compartir nuestro perfume casero.

Perfume casero de rosas

El olor a rosas posee connotaciones románticas y suele asociarse a la elegancia y frescura femeninas. Para crear un perfume casero a partir de rosas, el aroma de éstas debería ocupar la nota media, esto es, la mayor proporción.

Bastará con lavar cuidadosamente las rosas y deshojarlas para verter 200 gramos de pétalos en un recipiente de vidrio. Una vez allí agregaremos media taza de vodka para dejar macerar durante un día y cerraremos bien el envase.

Transcurridas las 24 horas con una cuchara de madera removeremos la mezcla y aprovechamos para añadir dos tazas de agua mineral. Seguidamente pondremos el recipiente en un lugar exento de los rayos solares, durante una semana.

Al cabo de los siete días colaremos y procedemos a guardar en un recipiente seguro y limpio el tentador perfume de rosas.

Perfume casero de vainilla

Cotizada en entornos culinarios, sobre todo en la preparación de postres, la vainilla ostenta cualidades tranquilizadoras. De allí que sea apta para tónicos y perfumes que persigan la serenidad y el descanso nocturno.  

La fragancia dulce desprendida de la vainilla hace que sea usada, especialmente, como aroma de fondo. Podemos obtenerlo ya sea a partir de sus vainas o del aceite esencial de vainilla. Si nos decantamos por la segunda fuente, precisaremos combinar 4 gotas de este extracto con 2 gotas de aceite de almendras.

Posteriormente, agregaremos tres cucharadas de alcohol etílico, 100 ml de agua destilada y una cucharada de jengibre, previamente picado, en trozos pequeños. Nos aseguramos de cerrar bien el envase de vidrio y removeremos una vez al día durante una semana, tiempo en el que estará listo el perfume una vez filtrado.

Perfume natural de jazmín

Quizá sea el color blanco del jazmín lo que permite atribuirle a esta delicada flor rasgos juveniles y, por consiguiente, identificarla con la frescura propia de esta etapa de la vida.

Sus cualidades medicinales, útiles para calmar el estrés y la ansiedad, así como sus potencialidades cosméticas hacen que su fragancia sea aprovechada para elaborar perfumes y lociones. Agrupado en la familia floral, el jazmín suele ubicarse en la nota del medio o de corazón.

Ciertamente un perfume natural de jazmín requerirá de sus pétalos, los cuales deberán ser cortados con suma sutileza. La cantidad dependerá de la intensidad que estemos esperando, pero lo aconsejable para lograr una fragancia equilibrada es emplear 250 gramos de hojas.

Estos pétalos serán sumergidos en un recipiente de cristal con alcohol etílico de 96°. A continuación nos aseguraremos de cerrar bien el envase para que fermente durante un mes. A lo largo de las cuatro semanas abriremos la vasija y revolveremos el contenido, diariamente.

Transcurrido este tiempo separaremos, con ayuda de un colador de tejido fino, el líquido de los pétalos y embotellaremos este alegre y natural perfume.  

¿Cómo crear perfume con cítricos?

Los cítricos figuran como fuentes inagotables en la elaboración de perfumes, de manera particular en la producción de aromas frutales. Las notas cítricas transmiten una sensación de energía y calidez. Para diseñar perfumes cítricos precisaremos de sus cáscaras.

Además de la piel de frutas como naranja, limón, toronja o mandarina, necesitaremos un cuarto de taza de agua destilada, 50 ml de alcohol, una delgada tela que funcione como filtro y al mismo tiempo como captadora de aromas, más un embudo.

Envolveremos la piel de los cítricos en la tela y valiéndonos de un mortero de madera machacaremos hasta notar que gran parte del líquido de la cáscara haya sido embebido por el lienzo.

Inmediatamente revestiremos el embudo con la tela para destilar primero el alcohol y luego el agua. El propósito de este procedimiento apunta a que las fragancias impregnadas en la tela sean absorbidas, pausadamente, por ambos líquidos. El último paso será envasar este sencillo y económico perfume.

Crear un perfume con mandarina

La piel de esta deliciosa fruta despide un aroma alegre, según los expertos en perfumes. Su fragancia luminosa forma parte de la familia de los cítricos y con frecuencia es seleccionada como nota de entrada por su volatilidad o tendencia a la evaporación.  

Ameritaremos la piel fresca de dos mandarinas, mientras menos residuos blancos queden en ella será mejor. Podemos machacar un poco para acelerar la liberación de la fragancia. Enseguida incorporaremos la cáscara de la fruta en un recipiente de vidrio junto con 25 ml de alcohol etílico y la misma cantidad de agua.

Agitaremos el preparado y mantendremos el envase hermético en un espacio sin luz solar durante dos semanas. En este tiempo visitaremos el recipiente para sacudirlo por medio minuto, una vez al día. Al cabo de los quince días retiraremos la piel de las mandarinas a través de un colador para finalmente envasar y rociar este jovial perfume.  

Otros 7 perfumes caseros que puedes preparar

Al igual que en los procedimientos reseñados anteriormente, demandaremos aceite de base; extractos y esencias concentradas o procesadas por nosotros, en el caso de piel de frutas o pétalos de flores; alcohol etílico; agua destilada; un filtro y un envase de vidrio.

Hemos evidenciado que cada fragancia es capaz de transmitir emociones. Dar con el aroma ideal nos brindará plenitud y a la vez armonizará nuestras relaciones interpersonales. Resulta, entonces, vital agudizar el olfato para descubrir el elixir que mejor nos define.

Si nos apetecen notas con fragancias de familias olfativas más duraderas, optar por las  amaderadas es lo adecuado. Así, decantarnos por el intenso y varonil aroma del cedro y usarlo de extracto, nos dará como resultado un perfume con matices mentolados.

Bastante apreciado en el mundo de la perfumería, el aroma del cedro muy a menudo se halla en la base de la pirámide olfativa. Esto es, se acostumbra como nota de base dada su prolongada permanencia en la ropa y en la piel, que puede alcanzar varios días, según lo esbozado en el espacio web torrerovidre.com.

Se suma a este grupo de aromas amaderados orientales los obtenidos a partir de la esencia de sándalo, árbol que transporta sus cualidades de robustez y seguridad a los perfumes masculinos. Dada la intensidad y duración prolongada de esta fragancia, es sensato moderar su cantidad en la preparación casera.

Por otra parte, si mientras creamos un perfume doméstico nos provoca internarnos en la profundidad del bosque, el pino será nuestro aliado. Empleado comúnmente como nota de corazón, este aroma suele combinarse con aromas de salida frutales para matizar su efecto de limpieza.

En cambio, si creemos que son los aromas frutales los que nos brindan mayor seducción y frescura, elegir el melocotón como fruto será un experimento que evocará entusiasmo y juventud. La mayoría de los perfumes frutales usan como aceite de base el de almendras y suelen combinarse con vainilla para realzar el toque dulce.

Y como sabemos que cada aroma debería estar en sintonía con la situación, si se trata de un encuentro íntimo, los perfumes de fragancias orientales también conocidos como ambarados son los idóneos para este tipo de situaciones. El aceite de almizcle, a pesar de provenir de una fuente animal, es sumamente tradicional en la fabricación de perfumes.

Otra esencia exótica a la que podemos acudir para hacer perfumes es a la canela. Esta especia oriental evoca elegancia y erotismo. Pese a que su aroma puede parecer penetrante, muchos apuestan por su osada emanación. Es la canela en estilla, y no molida, la aconsejada en procesos artesanales.

Y para cerrar el catálogo de estos siete perfumes artesanales, alternativos, podemos disponernos a la frescura de la menta. Distintiva de la familia olfativa verde, esta planta con componentes mentolados y alcanforados produce una atmósfera de revitalización.

En entornos artesanales la menta suele ser armonizada con la piel de naranja para así ofrecer la amenidad y el frescor que buscamos en un tónico de esta naturaleza.  

Perfumes caseros y relación con la aromaterapia

Con el fin de prevenir y mitigar afecciones del cuerpo y del espíritu, la aromaterapia recurre a fragancias derivadas de plantas y flores condensadas en aceites esenciales. Éstos constituyen la materia prima en la creación de perfumes caseros, por tanto, entre ambas prácticas se teje una relación de complemento.

Mientras manipulamos las sustancias esenciales al momento de diseñar un perfume, estamos recibiendo efectos de la aromaterapia, dado que, las fragancias emanadas de los aceites ingresarán al organismo concediendo beneficios a nuestra salud mental y física. 

Otro regalo que nos otorga los perfumes artesanales es que con el hecho de usarlos, y al ser su esencia de nuestro agrado, el sistema límbico, responsable de canalizar las emociones, recibe señales de bienestar y regocijo, lo que se traduce en terapia del aroma.

En la medida en que llevemos perfumes naturales, el riesgo de padecer molestias cutáneas y dificultades respiratorias se verá disminuido, puesto que con el contacto e inhalación de dichos tónicos artesanales podemos atenuar algunas fatigas del tracto respiratorio.

Esto podemos constatarlo en perfumes que se sirven del eucalipto para que sus particularidades mentoladas purifiquen las vías respiratorias. Aunque se evapora con rapidez, principalmente si se utiliza como nota de salida, el eucalipto expide un aroma glorioso.

Muchas de las sustancias consideradas en la fabricación de perfumes domésticos desempeñan funciones importantes en la aromaterapia, bien sea mediante uso tópico o aspirado. El aloe vera, por ejemplo, cuya fragancia se emparenta con la familia herbácea floral resulta un excelente regenerador de los tejidos de la piel.

Atrevernos a elaborar perfumes caseros no solamente nos acercará a esa fragancia que tanto perseguimos para transmitir sensualidad, frescura, entusiasmo o la impresión que deseemos. También nos permitirá extasiarnos con la experimentación de aromas subyacente en el acto creativo de perfumes.

Procesar y utilizar un perfume artesanal no comporta ningún riesgo alarmante de salud ni efectos colaterales. Tampoco implica una inversión costosa por lo que merece la pena involucrarnos en la obtención de nuestra propia fragancia.

Es muy aconsejable que elijamos deliberadamente el aroma del aceite esencial que manejaremos pues éste nos propiciará la atmósfera hedonista que anhelamos.  

Por último, precisamos saber que el aroma de los perfumes caseros puede desaparecer al cabo de uno o dos meses, por lo que es recomendable disfrutarlos antes de que esto ocurra.

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