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Alcanfor: para qué sirve y cuáles son sus beneficios

Desde tiempos antiquísimos el alcanfor, esa sustancia con aroma difícil de ocultar, ha sido empleado con diversos propósitos. Tanto el área de la salud como la industria farmacológica han sido favorecidas con este compuesto, sobre todo a partir de su sintetización en 1907.  

Las propiedades antisépticas, desinflamatorias y desinfectantes del alcanfor lo han convertido en un preciado e indispensable componente en la elaboración de lociones y bálsamos que buscan aliviar lesiones cutáneas y atenuar inflamaciones musculares u óseas.

Pero sus usos, como veremos en lo que sigue, se extienden a otras esferas como la limpieza del hogar; la aromaterapia y por supuesto el cuidado personal. Entre otras razones, sus bondades obedecen a su especial aroma, rasgo garante en la creación de aceites esenciales.   

¿Qué es el alcanfor y cuál es su origen?

El alcanfor es un compuesto orgánico con múltiples propiedades para la salud. La piel, el tracto respiratorio e incluso el cabello pueden hallar beneficios de esta sustancia derivada del tronco del árbol cinnamomum camphora, conocido popularmente como árbol alcanforero.

Además de su acción analgésica y antiinflamatoria, el alcanfor suele ser muy aconsejable para tratar afecciones como la tos o congestión bronquial, dado que el mismo funciona como purificante de las vías respiratorias.

Aunque sus orígenes se remontan a latitudes asiáticas, específicamente Taiwán e Indonesia, actualmente es posible encontrar el árbol alcanforero en Occidente. De hecho, fue el químico Gustav Komppa quien, a inicios del siglo XX, sintetizó este compuesto en Finlandia.

Conocido por su intenso aroma, aspecto que lo convierten en un aliado de la industria cosmetológica, el alcanfor es empleado especialmente a través de cremas y ungüentos. Su uso tópico es el más recomendado debido al grado de toxicidad que puede alcanzar si es ingerido y si es utilizado en concentraciones elevadas.  

Características del alcanfor

Sin duda uno de los rasgos inconfundibles del alcanfor es su intenso olor, lo que podría explicar que en tiempos anteriores fuese usado para brindar un particular aroma a la ropa. También, desde el punto de vista de su composición, posee una consistencia blanda o semisólida de color blanquecino.   

Pese a sus comprobadas propiedades antisépticas y a su capacidad para mitigar los efectos de alergias cutáneas, este compuesto de penetrante olor es poco soluble en agua lo que justifica que sea una sustancia altamente volátil, es decir, que se evapore con facilidad.

Y es precisamente esa tendencia a volatizarse la que señala al alcanfor como un material inflamable. Característica que reclama mesura y precaución al momento de almacenar y emplear dicho compuesto.

Finalmente, el alcanfor ofrece una sensación refrescante, gracias a que cuenta con matices mentolados y anestésicos, razón que podría motivar su presencia en lociones y productos relajantes de uso tópico.

Composición y principios activos

Alcanfor
Shutterstock.com

En líneas generales, el principio activo es asumido como la materia prima o la sustancia responsable de la función farmacológica de un medicamento. En épocas pretéritas eran los elementos naturales o hierbas los principios activos, pero con el tiempo fue posible aislar los componentes de las plantas.

Una vez separadas las sustancias son sintetizadas, es decir, se fusionan con otras para conseguir el efecto farmacológico deseado. Tal como procedió el químico finlandés G. Komppa con el alcanfor al procesarlo con la esencia de trementina.

Alojado de manera natural en la madera del árbol Cinnamomum camphora, el alcanfor es una sustancia cerosa perteneciente a la familia de los terpenoides cuyo peso molecular es de 152, 23 g/mol (gramos por molécula).

En su composición química destacan elementos como: safrol, linanol, canfeno, limoneno, entre otros; todos hallados en aceites esenciales dadas sus propiedades aromáticas y antisépticas.

Aceite de alcanfor

El proceso por el que se obtiene el aceite alcanforado resulta un tanto complejo, ya que es la destilación al vapor el mecanismo que se sigue para separar el líquido del componente ceroso. La fórmula más generalizada para obtenerlo precisa de 100 ml de aceite de girasol con una concentración de 9% de alcanfor.

En virtud de que es indicado para menguar las molestias de determinadas erupciones cutáneas, el aceite de alcanfor es reconocido como un eficiente antipruriginoso. Esto a pesar de que ejerce una acción rubefaciente, es decir, hace que la piel se enrojezca.

Sus cualidades antimicrobianas y su poder desinflamatorio hacen de este aceite un producto sumamente aconsejable para reducir hinchazones e inflamaciones articulares. Además es un buen amigo para combatir picaduras de insectos.

El popular síndrome de piernas cansadas puede ser abatido por este tipo de aceite lo que obedece, en gran medida, a su eficaz respuesta ante los problemas circulatorios, propios de los miembros inferiores.

Pero el uso más habitual del aceite alcanforado se concentra en el tratamiento de dificultades respiratorias. Especialmente el aceite de alcanfor funge como un bálsamo que actúa como descongestionante y sus resultados no serán contraproducentes siempre que se aplique en zonas alejadas de las fosas nasales y de los ojos, por ejemplo en el pecho.

Alcohol de alcanfor

Resultante de la mezcla de alcohol etílico y alcanfor, este producto es utilizado como antibacterial y también para aminorar la hinchazón de daños en articulaciones, previamente diagnosticados.

Es igualmente recetado tanto en el abordaje de trastornos musculares, gracias a su constitución analgésica, como para neutralizar la resequedad del cabello, pues funciona como tónico capilar.

A pesar de ser recomendado para uso cutáneo no es adecuado esparcirlo en amplias superficies de la piel ni mucho menos en áreas que hayan sufrido quemaduras o heridas. Esto responde a su tendencia para inflamarse, lo que exhorta a no fumar en caso de haber hecho uso de alcohol alcanforado.

El éxito logrado en el empleo del alcohol de alcanfor dependerá de la cantidad aplicada, así como de la delicadeza con que se frote la zona perjudicada. No son aconsejables ni las grandes proporciones de alcohol alcanforado y menos en cortes o lesiones sangrantes.   

Las cualidades calmantes del alcanfor ejercen una acción positiva en el sistema nervioso. En consecuencia, dichas propiedades le han abierto un espacio al alcohol alcanforado para tratar casos de nerviosismo exacerbado e histeria, a través de la inhalación moderada.

Alcanfor para el cabello ¿Cómo se usa?

Aunado al poder que reside en el alcanfor para desinfectar superficies y ahuyentar insectos como los piojos, esta sustancia se caracteriza por estimular la circulación en general, incluyendo la zona del cuero cabelludo. Este hecho incentiva el crecimiento del cabello lo que a su vez detiene su caída.

Ante la fragilidad de las raíces, una de las principales causas de la pérdida de cabello, el aceite alcanforado constituye una buena opción para aminorarla.

Son sus propiedades antioxidantes y antisépticas las que limpian y fortalecen los folículos pilosos.  

Ya sea para nutrir las hebras del cabello o para deshacerse de la pediculosis, o contagio de piojos, la aplicación del alcanfor será siempre sobre el cuero cabelludo.

En el primer caso, bastará con acariciar el cuero cabelludo mediante masajes con aceite alcanforado y otros aceites esenciales. El segundo requiere mezclar agua con una cantidad mínima para alejar esos molestos insectos de la cabeza.

En ambas situaciones, una vez ungido el alcanfor será necesario lavar el cabello con abundante agua y evitar su contacto con los ojos, pues este compuesto químico puede ocasionar lesiones en la córnea.

Beneficios del alcanfor para la piel

Ante padecimientos que involucren problemas articulares como esguinces o artritis, los productos que contengan alcanfor en su composición son altamente aconsejables, dado que ejercen una acción desinflamatoria tanto en la piel como en los huesos implicados.   

Aunado a ello, su temperatura refrescante así como su especial aroma hacen del alcanfor una cotizada sustancia para experimentar momentos relajantes, de allí que se apele a él para apaciguar contracturas musculares y para reducir tensiones con la aplicación de masajes.

Por otro lado, siempre que no haya indicios de alergia y que sea untado lejos de la boca, de nariz y ojos, los componentes del alcanfor resultan sumamente útiles para minimizar las consecuencias de las picaduras de insectos, gracias a sus moderados rasgos anestésicos.

Pero así como los efectos del alcanfor para la piel son provechosos, si no se atiende a algunas advertencias, sus consecuencias pueden ser desfavorables. Por ejemplo, aplicarlo sobre una herida abierta podría lesionar el tejido de la piel además de generar sensación de quemadura.

Asimismo, no es conveniente emplearlo ante padecimientos cutáneos como psoriasis o dermatitis pues su composición irrita la piel y acentúa la picazón, producto de dichas afecciones epidérmicas. El riesgo es similar si se esparce en la delicada piel del rostro y en las mucosas.

Por último, esta sustancia tan cotizada en la elaboración de cremas y bálsamos descongestionantes, de acuerdo con lo esbozado en el sitio unisima.com, no debería superar el 11% en su concentración, ya que de ser así alcanzaría niveles de intoxicación.  

Alcanfor para la limpieza del hogar

La limpieza del hogar al igual que la higiene personal son sinónimos de salud. Por ello, procurar que nuestra morada luzca limpia y transmita una atmósfera de armonía es una tarea fácil de conseguir si apelamos a sustancias desinfectantes como el alcanfor.

Pese a que en el entorno doméstico suele preferirse para fregar el piso, tomando precauciones como uso de guantes, los productos alcanforados brindan una profunda limpieza en superficies de mesas, paredones, ventanas e incluso paredes.

La presentación más comercializada cuando se trata de limpieza y mantenimiento del hogar, es mediante pastillas que al ser disueltas luego de algunos minutos, regalarán un aroma que crea un ambiente pulcro, diáfano y sosegado.

Y aunque parezca paradójico, una de las potencialidades de los insumos alcanforados que provoca la huida de algunos animales es justamente su penetrante olor.

De modo que recurrir al alcanfor para gozar de buena salud en casa, no sólo supondrá la eliminación de gérmenes y bacterias sino que también alejará visitas nocturnas indeseadas: cucarachas y roedores, por ejemplo.

Alcanfor para repeler mosquitos

Los componentes del alcanfor hacen que sus efectos se semejen a los de un repelente. Como se sabe, el intenso olor juega un papel preponderante en el hecho de alejar molestos huéspedes: mosquitos, zancudos, chiripas e insectos en general.

La clave para erradicar este tipo de invertebrados reside en localizar aquellos espacios más merodeados por éstos. Closets, sótanos, baños y rincones de la casa serán los lugares idóneos para colocar vasos de agua con pastillas de alcanfor.

Una pastilla en medio de un quemador constituye un método infalible para que los insectos no regresen. En caso de no poseer quemador será preciso introducir la pastilla en un recipiente con agua hirviendo, el olor despedido correrá a mosquitos, zancudos y moscas.

Las ventanas son de los lugares preferidos de los insectos para entrar a las casas. Por ello, colocar un pequeño plato de vidrio con un trozo de alcanfor cerca de éstas, ejerce un efecto de rechazo hacia ellos porque el aroma emanado, mientras se va evaporando la sustancia, los espanta.

Este plato también puede ubicarse debajo de la cama y en alguna esquina del closet pues se ha constatado que las cucarachas son asiduas visitantes de estos espacios.

Remitirse al alcanfor o a implementos que lo contengan con el fin de optimizar el control de plagas demuestra su efectividad. No en vano las civilizaciones antiguas echaban mano de él en rituales y prácticas como el embalsamiento para impedir que diferentes animalitos se acercaran al cadáver.

Remedios caseros con alcanfor

Los dolores óseos, siempre que no impliquen fisuras o fracturas, pueden ser atenuados con cremas mentoladas o ungüentos alcanforados de fácil preparación.  

Un remedio casero para disminuir la inflamación de las articulaciones consiste en unir aceite de sésamo caliente con trozos de alcanfor ligeramente desintegrados o triturados. La mezcla será aplicada en la región afectada, al menos por tres días.

Las contracturas musculares pueden, igualmente, recibir los favores del alcanfor a través de alternativas domésticas. Una de ellas radica en fusionar aceite de mostaza (200 ml, aproximadamente) con una pequeña fracción de alcanfor. La pasta obtenida se dejará reposar durante siete días.

Al cabo de la semana se realizarán suaves masajes procurando que los mismos se ejecuten de abajo hacia arriba, dirección que favorece la circulación sanguínea. Las cualidades analgésicas y desinflamatorias del alcanfor liberarán la tensión contenida en los tejidos.

Ya sea como resultado de alergias o como consecuencia de un resfriado común, la congestión nasal suele ser una incómoda molestia, sobre todo, por su obstaculización del flujo aéreo. La solución puede hallarse en ungüentos a base de alcanfor, pues su típico aroma depura las vías respiratorias.

Bastará con combinar aceite dulce con aceite alcanforado y untar en el centro del pecho, justo en la mitad del hueso esternón. Es importante recordar que mientras más lejos de las fosas nasales y de los ojos se aplique el alcanfor, menos efectos colaterales traerá.  

En el alcanfor puede residir el secreto para desaparecer las antiestéticas grietas de los talones. En un recipiente se verterá agua tibia y se incorporará un cubo de alcanfor o, en su defecto, 15 gotas de aceite alcanforado.

Serán remojados los pies durante 10 minutos, pasado este tiempo serán acariciados con una piedra pómez. Una vez finalizado este procedimiento será necesario retirarlos y lavarlos con abundante agua. Con el fin de hallar excelentes resultados se repetirá por dos semanas.

Otra molestia podológica es la callosidad. Nada más incómodo que un callo, pero afortunadamente el aceite alcanforado con aceite oliva logran debilitarlo.  

Bastará con remover dos cucharadas de aceite de  alcanfor con un cuarto de taza de aceite de oliva bien caliente. Cuando la mezcla esté fría se aplicará sobre el callo, 3 veces por semana.

Usos alternativos del alcanfor

Aparte de sus reconocidas bondades en el ámbito de la salud y de la cosmetología, que van desde el fortalecimiento del cabello hasta la elaboración de cremas para aliviar dolores musculares y óseos, el alcanfor exhibe propiedades que resultan ventajosas en otros campos.

Así, el mundo de la aromaterapia dispone del alcanfor como ingrediente habitual dado que, como es de suponer, su exclusiva fragancia junto con otras sustancias y prácticas logran atmósferas relajantes y refrescantes. Lo que conduce a la liberación del estrés acumulado.

En contextos espirituales también es aprovechado. Una vez más y al igual que es conveniente para relegar insectos; en este ámbito, signado por la fe, la confianza depositada en tal componente busca apartar las malas energías.

La medicina ayurvédica, cuyo lema se centra en conseguir un equilibrio entre cuerpo, espíritu y mente, también se ha apoyado en las cualidades del alcanfor, específicamente en el aceite de alcanfor para contrarrestar dolores de distinta índole y congestiones respiratorias.

La lencería del hogar: cortinas y sábanas, así como ciertas prendas de vestir podrían conservar su calidad, en vista de su capacidad para repeler polillas, responsables de diminutos agujeros en la ropa. Además, simultáneamente exhibirían el particular aroma del alcanfor.

El embarazoso pie de atleta, identificado por la presencia de un hongo maloliente, puede encontrar respiro con el aceite esencial de alcanfor, dado que el mismo operará como un desodorante. A un recipiente espacioso con agua tibia se agregarán 7 gotas del preparado (aceite alcanforado) y se sumergirán los pies durante 20 minutos por 5 días.   

Efectos en los bebés y durante el embarazo

El hecho de que todo elemento, una vez aisladas sus características químicas, sea conocido y patentado como un compuesto específico, hace que sus efectos sean, igualmente, concretos y extraordinarios para unos propósitos, pero no para otros.

El embarazo es una condición en la que el alcanfor no es nada aconsejable. Ya sea por los cambios hormonales emergidos durante este período o por el estado de alerta que puede generar cualquier actividad amenazante que influya en el normal desarrollo del bebé.

La lactancia es otra de las acciones que no puede ser entorpecida con la implementación del alcanfor, y menos si es aplicado en regiones adyacentes a los senos, pues el neonato sufriría graves lesiones en su rostro y mucosas. Además, su agudo olor podría ocasionar fatiga y alergia en el bebé.

Tampoco en la primera infancia se sugiere el alcanfor. Primero por su potente composición, que puede devenir en erupciones o reacciones alérgicas y en segundo lugar por la incapacidad del infante de atender a instrucciones que eviten el contacto de la zona ungida de alcanfor con el rostro.   

Contraindicaciones y efectos en la salud

Las consecuencias pueden ser devastadoras ante el manejo o contacto con cualquier sustancia o reacción química, si se soslayan ciertas advertencias. La toxicidad del alcanfor, especialmente si su grado de concentración en cremas es alto, es mayor a 11% puede generar preocupación.

Si el alcanfor es ingerido, o cualquier producto cosmético o medicinal que lo contenga, puede ocasionar severos daños tanto en las vías respiratorias como en el tracto digestivo. Pero las partes del organismo que más sufren ante la ingesta de este potente compuesto son los riñones y el sistema nervioso.  

Siguiendo lo expuesto en el portal mejorconsalud.com, la administración de alcanfor puede resultar contraproducente en personas que padezcan enfermedades con compromisos neurológicos tales como Parkinson o epilepsia.

Pese a que las lociones procesadas a partir del alcanfor como materia prima son altamente recomendadas para tratar picaduras de insectos, si se aplica en la región arañada por el animal y no alrededor, o si existe una herida abierta a partir de la picada, no es favorable su aplicación.

Si bien el alcanfor goza de prestigio dentro de pomadas y lociones para tratar lesiones cutáneas por causa de picaduras o inflamaciones, dado su carácter antiséptico y analgésico, si su concentración en el producto es elevada puede ocasionar efectos secundarios.

Por consiguiente, consultar al  médico antes de decantarse por implementos alcanforados evitará ser víctima de su cualidad abrasiva o tóxica. Principalmente si se usa en ciertas circunstancias como en heridas abiertas o si se aplica directamente en mucosas.

Finalmente el almacenamiento del alcanfor en casa, dada su efectividad para intimidar animales, exige precaución ya que al ser inflamable no debería permanecer cerca de sustancias explosivas. También es recomendable que se mantenga alejado de elementos como flúor, yodo y cloro.

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